{"id":724,"date":"2025-11-12T08:38:29","date_gmt":"2025-11-12T08:38:29","guid":{"rendered":"https:\/\/goodjamz.com\/index.php\/2025\/11\/12\/cuando-mark-knopfler-puso-musica-al-realismo-sucio\/"},"modified":"2025-11-12T08:38:29","modified_gmt":"2025-11-12T08:38:29","slug":"cuando-mark-knopfler-puso-musica-al-realismo-sucio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/goodjamz.com\/index.php\/2025\/11\/12\/cuando-mark-knopfler-puso-musica-al-realismo-sucio\/","title":{"rendered":"Cuando Mark Knopfler puso m\u00fasica al realismo sucio"},"content":{"rendered":"<div class=\"goodj-top\" id=\"goodj-3266969603\"><script type=\"text\/javascript\">\r\n\tatOptions = {\r\n\t\t'key' : '6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38',\r\n\t\t'format' : 'iframe',\r\n\t\t'height' : 250,\r\n\t\t'width' : 300,\r\n\t\t'params' : {}\r\n\t};\r\n<\/script>\r\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/www.highperformanceformat.com\/6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38\/invoke.js\"><\/script><\/div><p><\/p>\n<div itemprop=\"articleBody\">\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-250240 alignnone\" src=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/mark_knopfler_12_11_25-a.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"694\" srcset=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/mark_knopfler_12_11_25-a.jpg 700w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/mark_knopfler_12_11_25-a-300x297.jpg 300w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/mark_knopfler_12_11_25-a-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/mark_knopfler_12_11_25-a-600x595.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\"\/><\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00abLa \u00e9pica para colorear una cinta que, como la novela en la que est\u00e1 basada, representa lo peor del ser humano\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong><em>Last exit to Brooklin<\/em>, basada en la novela de Hubert Shelby Jr., intent\u00f3 en 1989 darle imagen a uno de los iconos de un g\u00e9nero tan pol\u00e9mico como minoritario. Ah\u00ed estuvo el l\u00edder de Dire Straits para firmar la m\u00fasica de la cinta. Por Manolo Taranc\u00f3n.<\/strong><\/p><div class=\"goodj-content\" id=\"goodj-165603751\"><p><a href=\"https:\/\/www.effectivegatecpm.com\/kqfex171f?key=7ecbc9a455907c08b3d5aac3773cf9dd\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-741 size-full\" src=\"https:\/\/goodjamz.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/download.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"56\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Texto: MANOLO TARANC\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>Es habitual que artistas o grupos de renombre compongan bandas sonoras para cine. Lo que m\u00e1s encontramos son cameos para una o a lo sumo un par de cintas, como es el caso de Pink Floyd a los que Barbet Schroeder encarga <em>More<\/em> o el aclamado disco <em>Obscured by clouds<\/em>, correspondiente a la banda sonora de la olvidad\u00edsima pel\u00edcula <em>La Vall\u00e9e<\/em>. Solo la primera es considerada de culto entre cin\u00e9filos de autor. <em>Dead man<\/em>, encargo de Jim Jarmusch a Neil Young o Bob Dylan con Pat Garrett &amp; Billy the Kid, de Sam Peckinpah, que a la postre se convierte en su duod\u00e9cimo disco de estudio, son otros ejemplos.<\/p>\n<p><strong>No es lo mismo poblar im\u00e1genes de canciones, que sumirse en la complicada labor del arreglista, del m\u00fasico que compone piezas instrumentales<\/strong>, atm\u00f3sferas, l\u00edneas arm\u00f3nicas que visten im\u00e1genes, escenas y secuencias. Si adem\u00e1s de todo esto le sumamos la versatilidad en cuanto a g\u00e9neros, podemos concluir que Ry Cooder es un m\u00e1ximo exponente. S\u00ed, de acuerdo, <em>Par\u00eds, Texas<\/em>, pero tambi\u00e9n <em>Ciudad peligrosa<\/em> (1986), <em>El tiempo de los intrusos<\/em> (1992), <em>El \u00faltimo hombre<\/em> (1996) o <em>Buenavista Social Club<\/em> (1999). Pero quiero detenerme en otro nombre que ha escrito con may\u00fasculas su aportaci\u00f3n al cine: Mark Knopfler.<\/p>\n<p>Como si ya fuera una premonici\u00f3n el t\u00edtulo del disco de Dire Straits, <em>Making movies<\/em> (1980), su l\u00edder recibir\u00eda el encargo de vestir la pel\u00edcula <em>Local hero<\/em> (1983), del director Bill Forsyth, donde destaca el archiconocido tema \u201cGoing home: Theme of the local hero\u201d, incorporado en muchos de los conciertos del grupo como tema final. <em>Cal, La princesa prometida<\/em> o <em>La cortina de humo<\/em> ser\u00edan otras de sus firmas importantes. Existe una pel\u00edcula ya de por s\u00ed dif\u00edcil de trasladar a la pantalla por elegir un libro tan dif\u00edcil, pol\u00e9mico y extraordinario para adaptar, un reto may\u00fasculo, que no lo es menos a la hora de componer su m\u00fasica. Dir\u00eda m\u00e1s. Si algo salva esta producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica es, precisamente, su banda sonora, pero solo es una opini\u00f3n. Habr\u00e1 quien s\u00ed disfrute del largometraje, pero aqu\u00ed uno se queda con la novela con los ojos cerrados. Y con su m\u00fasica.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Mark Knopfler. A Love Idea (HD 1440)\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/PRPeq5PsMtU?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>Para cualquier entusiasta del realismo sucio es imposible que entre sus libros de cabecera no se encuentre el de Hubert Shelby Jr., <em>\u00daltima salida para Brooklin<\/em> en su traducci\u00f3n espa\u00f1ola, publicado por primera vez en 1964. Una amalgama de personajes desestructurados, marginales sociales con escasos v\u00ednculos afectivos campan a sus anchas por sus p\u00e1ginas poni\u00e9ndonos los pelos de punta sin ahorrar en detalles escabrosos y escenas duras como piedras. <strong>Puede recordar la dureza de algunos pasajes del estreno novel\u00edstico de Denis Johnson, <em>\u00c1ngeles derrotados<\/em>, o algunas vivencias autobiogr\u00e1ficas del mism\u00edsimo Burroughs en <em>Yonqui<\/em>.<\/strong> L\u00e1stima que su irregularidad como escritor solo nos dejara otra joya incontestable \u2014tambi\u00e9n llevada al cine\u2014 como <em>R\u00e9quiem por un sue\u00f1o<\/em>.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda, comparando la obra literaria con la adaptaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica de 1989, dirigida por Uli Edel con guion de Desmond Nakano, no es dif\u00edcil decantarnos por la primera, pero cabe destacar la sutileza y el buen hacer de Knopfler a la hora de componer su m\u00fasica. Debi\u00f3 ser realmente dif\u00edcil plantarse ante la partitura en blanco para trajear una pel\u00edcula tan arraigada de violencia, y lo hace buscando el contrapunto: sutileza, misterio y por momentos armon\u00edas alegres que nos puede recordar a la \u201cPrimavera\u201d de \u201cLas cuatro estaciones\u201d de Vivaldi. Vale, igual me he pasado, pero necesito contextualizar al lector no familiarizado con piezas como \u201cA love idea\u201d, que nos sumerge en un halo de esperanza en medio de tanta crueldad con las deliciosas cuerdas de viol\u00edn, desenfoque de lo que la trama sugiere, un contraste buscado con toda la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo importante reside en destacar el dominio absoluto de los g\u00e9neros del m\u00fasico, que se mueve por el jazz sutil de club en algunos pasajes, en la orquestaci\u00f3n pausada en otros, sin renunciar al inconfundible sonido de su guitarra, aunque solo sea en un par de cortes a lo largo de pocos segundos. <strong>Ya la pista inicial nos atrae por unas cuerdas pausadas y relajantes<\/strong> que, poco a poco, se viran en toques de jazz y cierta inquietud hasta que el piano cobra el protagonismo absoluto.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Tralala\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/hD2BPpIm08U?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>La oscura \u201cThink fast\u201d demuestra su versatilidad. Un tema repleto de oscuridad y recursos arm\u00f3nicos donde se funden varios instrumentos hasta su explosi\u00f3n final. \u201cTralala\u201d nos conduce a un jazz cabaretero mostrando un riff principal que suena casi a <em>big band<\/em>, un tema que suena a <em>striptease<\/em>, a garito y misterio, con toques de guitarra cercanos al blues marca de la casa. Destaca el \u00f3rgano hacia la mitad de \u201cThe reckconing\u201d, donde vuelve a aparecer el misterio con la ruptura de tempo hacia el final y que empalma en tonalidad con \u201cAs low as it gets\u201d, repleto de instrumentos de percusi\u00f3n en segundo t\u00e9rmino y que pese a ello consiguen el efecto deseado. El o\u00eddo agudo podr\u00e1 apreciar, all\u00e1 por el minuto, un gui\u00f1o a \u201cGoing home: Theme of the local hero\u201d. El tema final es una vuelta al arranque, pero, esta vez, las cuerdas demuestran tristeza y desesperanza con m\u00e1s ah\u00ednco y en un plano con mucha m\u00e1s presencia en la mezcla.<\/p>\n<p><strong>Elegir esta banda sonora supone poner de manifiesto el sorteo de la dificultad, el car\u00e1cter camale\u00f3nico, la sapiencia sonora y el control de todo tipo de g\u00e9neros<\/strong> e instrumentos en el que se huye de la canci\u00f3n y de la \u00e9pica para colorear una cinta que, como la novela en la que est\u00e1 basada, representa lo peor del ser humano. Mark Knopfler fue, es, capaz de ello. Y merece ser reivindicado.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-249638 alignnone\" src=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Novedades-octubre-25-b-web.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"328\" srcset=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Novedades-octubre-25-b-web.jpg 700w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Novedades-octubre-25-b-web-300x141.jpg 300w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Novedades-octubre-25-b-web-600x281.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\"\/><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"goodj-bottom\" id=\"goodj-1285040685\"><script type=\"text\/javascript\">\r\n\tatOptions = {\r\n\t\t'key' : '6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38',\r\n\t\t'format' : 'iframe',\r\n\t\t'height' : 250,\r\n\t\t'width' : 300,\r\n\t\t'params' : {}\r\n\t};\r\n<\/script>\r\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/www.highperformanceformat.com\/6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38\/invoke.js\"><\/script><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa \u00e9pica para colorear una cinta que, como la novela en la que est\u00e1 basada, representa lo peor del ser humano\u00bb \u00a0 Last exit to Brooklin, basada en la novela de Hubert Shelby Jr., intent\u00f3 en 1989 darle imagen a uno de los iconos de un g\u00e9nero tan pol\u00e9mico como minoritario. 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