{"id":1490,"date":"2026-01-08T08:30:18","date_gmt":"2026-01-08T08:30:18","guid":{"rendered":"https:\/\/goodjamz.com\/index.php\/2026\/01\/08\/david-bowie-15-joyas-que-descubrir\/"},"modified":"2026-01-08T08:30:18","modified_gmt":"2026-01-08T08:30:18","slug":"david-bowie-15-joyas-que-descubrir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/goodjamz.com\/index.php\/2026\/01\/08\/david-bowie-15-joyas-que-descubrir\/","title":{"rendered":"David Bowie: 15 joyas que descubrir"},"content":{"rendered":"<div class=\"goodj-top\" id=\"goodj-52627213\"><script type=\"text\/javascript\">\r\n\tatOptions = {\r\n\t\t'key' : '6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38',\r\n\t\t'format' : 'iframe',\r\n\t\t'height' : 250,\r\n\t\t'width' : 300,\r\n\t\t'params' : {}\r\n\t};\r\n<\/script>\r\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/www.highperformanceformat.com\/6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38\/invoke.js\"><\/script><\/div><p><\/p>\n<div itemprop=\"articleBody\">\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>DIEZ A\u00d1OS SIN DAVID BOWIE<\/strong><\/span><\/p><div class=\"goodj-content\" id=\"goodj-747990883\"><p><a href=\"https:\/\/www.effectivegatecpm.com\/kqfex171f?key=7ecbc9a455907c08b3d5aac3773cf9dd\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone wp-image-741 size-full\" src=\"https:\/\/goodjamz.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/download.png\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"56\" \/><\/a><\/p>\n<\/div>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-252383 alignnone\" src=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/david_bowie_canciones_08_01_26.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"470\" srcset=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/david_bowie_canciones_08_01_26.jpg 700w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/david_bowie_canciones_08_01_26-300x201.jpg 300w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/david_bowie_canciones_08_01_26-600x403.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\"\/><\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00ab\u201cNo pienses ni por un segundo que te olvido\u201d, canta Bowie en el estribillo. Nosotros tampoco le olvidamos, desde luego que no\u00bb<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>En la semana en que estamos homenajeando a David Bowie por el d\u00e9cimo aniversario de su muerte, hoy, d\u00eda de su cumplea\u00f1os, Javier de Diego Romero rescata algunas de sus canciones menos transitadas, pero tambi\u00e9n fundamentales para comprender su obra.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>Selecci\u00f3n y texto: JAVIER DE DIEGO ROMERO.<\/strong><\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 estabas haciendo cuando te enteraste de que hab\u00eda muerto David Bowie? A buen seguro, a muchos lectores les habr\u00e1n preguntado esto en alguna ocasi\u00f3n. Uno recuerda muy bien lo que estaba haciendo aquella ma\u00f1ana de enero de diez a\u00f1os atr\u00e1s: escribiendo sobre David Bowie; concretamente, dando los \u00faltimos toques a mi cr\u00edtica del reci\u00e9n aparecido <em>Blackstar<\/em>, que me hab\u00eda encargado la entonces directora de esta misma web, Arancha Moreno.<\/p>\n<p>Necesitaba confirmar un dato sobre la canci\u00f3n \u201c\u2019Tis a pity she was a whore\u201d, de modo que escrib\u00ed el t\u00edtulo en el recuadro de b\u00fasqueda de Google; entre los resultados que obtuve se encontraba la noticia del fallecimiento de su autor. Me qued\u00e9 at\u00f3nito, por supuesto, aquello no pod\u00eda estar pasando, y tambi\u00e9n empec\u00e9 a temblar. Mi mano derecha temblando sobre el teclado del ordenador, esa es la imagen m\u00e1s n\u00edtida que conservo de aquellos instantes. Al cabo de unos minutos, recib\u00ed un correo electr\u00f3nico de Arancha, en el que me preguntaba si, adem\u00e1s de la rese\u00f1a, pod\u00eda analizar y valorar en un texto m\u00e1s extenso la trayectoria de Bowie en su totalidad. Publicado el 18 de enero con el t\u00edtulo de Las transformaciones de David Bowie, el art\u00edculo menciona, en su tramo final, un pu\u00f1ado de gemas semioscuras de su discograf\u00eda, temas como \u201cWord on a wing\u201d, \u201cSeven\u201d o \u201cHeat\u201d, poco conocidos por el gran p\u00fablico. Recuerdo que, mientras repasaba el p\u00e1rrafo en cuesti\u00f3n, conceb\u00ed la posibilidad de elaborar otro texto dedicado, precisamente, a comentar con cierto detalle canciones espl\u00e9ndidas del londinense que merecieran llegar a una audiencia m\u00e1s amplia. Algunas ideas tardan mucho en materializarse: aqu\u00ed est\u00e1 ese art\u00edculo.<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>1. \u201cCan\u2019t help thinking about me\u201d (single, 1966)<\/strong><br \/>Editado en enero de 1966, \u201cCan\u2019t help thinking about me\u201d no es propiamente el sencillo de debut de nuestro hombre, pero s\u00ed el primero que firm\u00f3 con el nombre art\u00edstico de David Bowie. Moldeado con la que era su banda de acompa\u00f1amiento desde comienzos del 65, The Lower Third, este palpitante tema remite directamente a The Who; en concreto, trae a la memoria \u201cThe kids are alright\u201d y, en el estribillo \u2014algo inferior a las formidables estrofas\u2014, \u201cAnyway, anyhow, anywhere\u201d. Por otro lado, la indecisi\u00f3n de la adolescencia cohabita con el narcisismo mod en una letra que, asimismo, descubre al joven Bowie como un nost\u00e1lgico muy precoz, tanto como su admirado Ray Davies: \u00abEs demasiado tarde ahora, \/ ojal\u00e1 fuera un ni\u00f1o de nuevo, \/ ojal\u00e1 me sintiera seguro de nuevo\u00bb, se lamentaba aquel muchacho de 18 a\u00f1os.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Can&#039;t Help Thinking About Me\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/m9upuHPKKJI?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>2. \u201cThe Bewlay brothers\u201d (<em>Hunky dory<\/em>, 1971)<\/strong><br \/>En \u201cThe Bewlay brothers\u201d, el paisaje ac\u00fastico espectral con el que finaliza <em>Hunky dory<\/em> (1971), late el esp\u00edritu del hermanastro esquizofr\u00e9nico de Bowie, Terry Burns. A David le atormentaron sus problemas mentales \u2014y los de otros miembros de su familia\u2014 y lleg\u00f3 a temer que \u00e9l mismo, que no era en absoluto extra\u00f1o a los excesos psicol\u00f3gicos, estuviera abocado a la locura por causas cong\u00e9nitas. A este respecto, en el documental radiof\u00f3nico de la BBC <em>Golden years<\/em> (2000) reflexionaba en estos t\u00e9rminos: \u00abNunca supe exactamente qu\u00e9 lugar ocupaba Terry en mi vida, si era una persona real o si en realidad me estaba refiriendo a otra parte de m\u00ed\u00bb. El hecho de que una voz hablada \u2014del propio Bowie\u2014 se una al cantante en algunos pasajes de \u201cThe Bewlay brothers\u201d, concretamente en la segunda y la tercera estrofa, puede interpretarse como expresi\u00f3n musical de esta identidad fragmentada. La letra de la canci\u00f3n alude a Terry de manera cr\u00edptica, enigm\u00e1tica, por medio de poderosas im\u00e1genes alucinatorias, algunas de ellas muy perturbadoras: \u00abEl s\u00f3lido libro que escribimos \/ es inencontrable hoy\u00bb, \u00abmi hermano yace sobre las rocas, \/ podr\u00eda estar muerto. Podr\u00eda no estarlo, \/ podr\u00edas ser t\u00fa\u00bb. Inquietante es tambi\u00e9n, por lo dem\u00e1s, el coro de duendes o grutescos que, en la coda, entona una cancioncilla de aire victoriano.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"The Bewlay Brothers (2015 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/r8IGkLWmf4E?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>3. \u201cSweet thing\/Candidate\/Sweet thing (reprise)\u201d (<em>Diamond dogs<\/em>, 1974)<\/strong><br \/>1974. Corr\u00edan tiempos de rock progresivo, un g\u00e9nero en el que no se encuadra ning\u00fan trabajo de David Bowie, pero al que tampoco fue completamente ajeno. Buena prueba de ello es esta composici\u00f3n extensa y alambicada, una <em>suite<\/em> tripartita de cerca de nueve minutos; a semejanza de los <em>proggers<\/em>, el londinense quiebra aqu\u00ed las limitaciones formales de la canci\u00f3n pop. La pieza alberga una pl\u00e9tora de fascinantes sonidos, como el saxo espectral que marca la divisi\u00f3n entre sus diferentes secciones, las elegantes florituras pian\u00edsticas del gran Mike Garson en la l\u00e1nguida y melodram\u00e1tica \u201cSweet thing\u201d, las guitarras crudas e incisivas que atraviesan ese <em>crescendo<\/em> demon\u00edaco que es \u201cCandidate\u201d o, por \u00faltimo, la pavorosa cacofon\u00eda que, en la secuencia del \u00e1lbum, da paso al cl\u00e1sico \u201cRebel rebel\u201d. Pero lo m\u00e1s sobresaliente es la flexibilidad vocal de Bowie: a lo largo del tema cubre un rango tonal de \u00a1casi cuatro octavas! Merced a su interpretaci\u00f3n, el universo s\u00f3rdido y decadente del texto, poblado por prostitutas, drogadictos y estafadores callejeros, deviene irresistible.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Sweet Thing\/Candidate\/Sweet Thing (Reprise) | David Bowie + Lyrics\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/9L2wbsJ8kT4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>4. \u201cWord on a wing\u201d (<em>Station to station<\/em>, 1976)<\/strong><br \/>\u00abLa religi\u00f3n es para quienes creen en el infierno; la espiritualidad es para quienes han estado en \u00e9l\u00bb. Es muy probable que cuando Bowie hizo esta distinci\u00f3n, en 1995, tuviera en mente el calvario que hab\u00eda atravesado veinte a\u00f1os antes durante el rodaje de <em>El hombre que cay\u00f3 a la Tierra<\/em> (Nicolas Roeg, 1976), d\u00edas de paranoia y depresi\u00f3n, zozobra que su adicci\u00f3n a la coca\u00edna no hizo sino alimentar. Fue entonces cuando escribi\u00f3 esta bell\u00edsima balada espiritual, el himno de <em>Station to station<\/em> (1976), un ferviente grito de ayuda, la plegaria de un hombre devastado que busca amparo en la divinidad. Transcurridos cerca de dos minutos de <em>crescendo<\/em> emocional, \u201cWord on a wing\u201d alcanza su cl\u00edmax cuando el cantante, tan vulnerable como imponente (la interpretaci\u00f3n vocal es primorosa), se postra al pie del altar ofreci\u00e9ndose a Cristo: \u00abme estoy afanando por encajar en tu plan divino\u00bb, escuchamos sobrecogidos. Apropiadamente, la canci\u00f3n concluye con la voz celestial de un ni\u00f1o de coro \u2014generada con un Chamberlin, el precursor del Melotr\u00f3n\u2014 envuelta en la solemnidad de un \u00f3rgano lit\u00fargico \u2014igualmente sint\u00e9tico\u2014.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Word on a Wing (2016 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/hmtL3RxiVjc?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>5. \u201cSubterraneans\u201d (<em>Low<\/em>, 1977)<\/strong><br \/>Bowie conceb\u00eda la cara B de <em>Low<\/em> (1977) en clave cinematogr\u00e1fica, como la banda sonora de un filme imaginario ambientado en Europa del este. Entre las cuatro composiciones atmosf\u00e9ricas \u2014entera o mayoritariamente instrumentales\u2014 que la integran se encuentra \u201cSubterraneans\u201d, contemplativa, on\u00edrica y profundamente triste, que se refiere a los habitantes de Berl\u00edn Oriental, a quienes quedaron relegados en el otro lado del Muro. \u00abLos tenues saxos jazz\u00edsticos representan el recuerdo de lo que fue [la ciudad]\u00bb, apostillaba su creador en una entrevista concedida a <em>Record Mirror<\/em> poco despu\u00e9s de la aparici\u00f3n del \u00e1lbum, en alusi\u00f3n a dos hermosos solos dolientes ejecutados por \u00e9l mismo. Mientras que el c\u00e1lido saxo sugiere remembranzas del Berl\u00edn de entreguerras (uno de los focos europeos del jazz en aquella \u00e9poca), el presente totalitario es evocado por varias capas de sintetizador \u2014a cargo de Brian Eno\u2014 que provocan en el oyente una sensaci\u00f3n de desolaci\u00f3n glacial. Hay tambi\u00e9n una parte vocal, aunque Bowie canta en un lenguaje fragmentario, inconexo. Dos palabras de estos oscuros versos se amoldan como un vestido al cuerpo a la acendrada melancol\u00eda musical de la pieza: \u201cfailing star\u201d, \u201cestrella fallida\u201d. Berl\u00edn Este hab\u00eda perdido su \u00e1ngel.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Subterraneans (2017 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/-4rs9CBglpY?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>6. \u201cJoe the lion\u201d (<em>Heroes<\/em>, 1977)<\/strong><br \/>\u00abCl\u00e1vame a mi coche \/ y te dir\u00e9 qui\u00e9n eres\u00bb, canta Bowie en \u201cJoe the lion\u201d, una de las c\u00faspides de su per\u00edodo berlin\u00e9s. El protagonista de la canci\u00f3n es trasunto de Chris Burden, renombrado exponente del <em>body art<\/em>: en su pol\u00e9mica obra <em>Trans-Fixed<\/em>, escenificada en Los \u00c1ngeles tres a\u00f1os antes de que David compusiera el tema y lo publicara en <em>Heroes<\/em> (1977), se hizo crucificar en el cap\u00f3 de un Volkswagen. Retratado aqu\u00ed como una suerte de visionario, Burden reaparecer\u00eda en un disco muy posterior del Duque Blanco, <em>1. Outside (<\/em>1995), inspirado en las expresiones m\u00e1s radicales y violentas del arte performativo. En materia musical, en la \u00e1gil y abigarrada \u201cJoe the lion\u201d sobresalen, am\u00e9n de un Bowie cautivadoramente histri\u00f3nico, las guitarras procesadas y distorsionadas de Robert Fripp, art\u00edfice de dos extraordinarios riffs que se entreveran en un vibrante combate.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Joe the Lion (2017 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZWVI4_pYdmw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>7. \u201cKingdom come\u201d (<em>Scary monsters<\/em>, 1980)<\/strong><br \/>Desde el citado <em>Hunky dory<\/em> hasta su \u00e9poca berlinesa, Bowie incluy\u00f3 un cover en cada uno de sus \u00e1lbumes \u2014con la excepci\u00f3n de <em>Diamond dogs<\/em> (1974)\u2014, pauta a la que volver\u00eda con<em> Scary monsters<\/em> (1980). En primer t\u00e9rmino, se plante\u00f3 la posibilidad de versionar \u201cI feel free\u201d, de Cream, pero finalmente optar\u00eda por \u201cKingdom come\u201d, uno de los cortes de <em>Tom Verlaine<\/em> (1979), el debut como solista del exl\u00edder de Television. V\u00edctima del opresivo tedio cotidiano, el personaje de la canci\u00f3n se identifica con un trabajador forzoso, compelido a romper rocas y cortar heno incesantemente. Tendente a la monoton\u00eda, la m\u00fasica se aviene a la perfecci\u00f3n con este sombr\u00edo cuadro. En cambio, en la versi\u00f3n de Bowie impera el (bendito) caos: afectada y en ocasiones rebosante de vibrato, su voz se mezcla con los instrumentos, la bater\u00eda marca un ritmo muy irregular, la guitarra el\u00e9ctrica zigzaguea ebriamente. Exuberante, su \u201cKingdom come\u201d rezuma alegr\u00eda de vivir, a lo que contribuye en gran medida el fabuloso canto de llamada y respuesta, en virtud del cual el tema puede ser imaginado como un espiritual, como una canci\u00f3n de trabajo de las que entonaban los esclavos afronorteamericanos en las plantaciones, en las que la aflicci\u00f3n conviv\u00eda con la esperanza: el reino de Dios no tardar\u00e1 en llegar. Un excelente ejemplo de c\u00f3mo apropiarse creativamente de un original.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Kingdom Come (2017 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/cfeM6zriRp4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>8. \u201cBaal\u2019s hymn\u201d (<em>David Bowie in Bertolt Brecht\u2019s \u201cBaal\u201d<\/em>, 1982)<\/strong><br \/>En los albores de la d\u00e9cada de los ochenta, el director de cine y televisi\u00f3n Alan Clarke se embarc\u00f3 en una adaptaci\u00f3n para la BBC de <em>Baal<\/em>, el debut teatral de Bertolt Brecht, pieza estrenada en 1923 \u2014aunque la escribi\u00f3 cinco a\u00f1os antes\u2014. Clarke y el productor de la obra, Louis Marks, le ofrecieron el papel principal a David Bowie. Fue idea del guionista, John Willett, reputad\u00edsimo especialista en el dramaturgo germano: conoc\u00eda su espl\u00e9ndida actuaci\u00f3n sobre las tablas en <em>The elephant man<\/em> (1980-81) e intu\u00eda que le interesaba la Alemania de Weimar. El creador de \u201cV-2 Schneider\u201d acept\u00f3 la propuesta con entusiasmo, se sum\u00f3 decididamente a un proyecto que, por otro lado, redondear\u00eda con uno de los discos m\u00e1s singulares y atrevidos de toda su carrera: el ep\u00e9 <em>David Bowie in Bertolt Brecht\u2019s \u201cBaal\u201d<\/em> (1982), en el que interpreta las canciones del drama reemplazando el austero acompa\u00f1amiento instrumental de las versiones de la BBC por una orquesta de quince miembros. El tema de apertura introduce al protagonista, un poeta vagabundo que devora la vida con glotoner\u00eda; insensible, procaz y desbordante de carisma, Baal es una estrella del rock <em>avant la lettre<\/em>, el Ziggy Stardust de Weimar. Dominic Muldowney compuso la m\u00fasica partiendo de una melod\u00eda del propio Brecht, que asciende gradualmente durante ocho compases hasta completar un intervalo de octava. De ella se adue\u00f1a Bowie con autoridad, con una teatralidad arrebatadora; no volver\u00eda a cantar tan bien hasta su renacimiento art\u00edstico de los noventa.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Baal&#039;s Hymn\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/efuwT3mB3kw?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>9. \u201cShades\u201d (Iggy Pop, <em>Blah-blah-blah<\/em>, 1986)<\/strong><br \/>Es bien sabido que los dos primeros \u00e1lbumes en solitario de Iggy Pop, <em>The idiot<\/em> y <em>Lust for life<\/em> (ambos de 1977), cuentan con la participaci\u00f3n crucial de David Bowie, pero muchos ignoran que en los a\u00f1os ochenta dej\u00f3 su impronta en otro elep\u00e9 de la Iguana, <em>Blah-blah-blah<\/em> (1986). Lo coprodujo con David Richards y escribi\u00f3 al alim\u00f3n con Pop seis de sus diez cortes, entre los cuales destaca \u201cShades\u201d \u2014casi en su totalidad obra de Bowie\u2014, una balada melodiosa, sin pretensiones y francamente bonita. Tras observar como un risue\u00f1o Iggy le daba un regalo a Suchi, su esposa, concibi\u00f3 una letra en la que sucediera lo contrario: al cantante de \u201cShades\u201d le regala su chica las gafas de sol del t\u00edtulo. Conmovedoramente, reacciona a este peque\u00f1o acto de generosidad con un asombro que brota de su escasa autoestima: \u00abNunca cre\u00ed que yo mereciera mucho la pena \/ ni que alguien me tratar\u00eda de este modo\u00bb. A buen seguro, a Iggy tambi\u00e9n le llen\u00f3 de contento que su amigo le obsequiara con este soberbio tema, una de sus creaciones m\u00e1s brillantes de los ochenta, a la altura de \u201cLoving the alien\u201d y \u201cAbsolute beginners\u201d.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Iggy Pop - Shades\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/t9ybsLjMNZM?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>10. \u201cGoodbye Mr. Ed\u201d (Tin Machine, <em>Tin Machine II<\/em>, 1991)<\/strong><br \/>Tin Machine, la banda de rock duro que Bowie form\u00f3 a finales de los a\u00f1os ochenta con el guitarrista Reeves Gabrels y los hermanos Hunt y Tony Sales \u2014bater\u00eda y bajista, respectivamente\u2014, ha sido vituperada por la cr\u00edtica con harta frecuencia, pero uno halla en sus dos discos una loable ambici\u00f3n y, lo m\u00e1s importante, un buen n\u00famero de composiciones muy logradas. Canciones como \u201cGoodbye Mr. Ed\u201d, la que cierra el prosaicamente titulado <em>Tin Machine II<\/em> (1991), especialmente meritoria: no hay en ella ni rastro de los habituales excesos ruidistas del grupo, de las estridencias que afean tantos de sus temas; la estructura es audaz, tres estrofas irregulares y un puente que se repite \u2014no tiene estribillo\u2014; los inopinados cambios de tempo resultan muy excitantes; y, por encima de todo, la melod\u00eda es elegant\u00edsima, realmente magn\u00edfica. Un conjunto de oblicuas im\u00e1genes relativas al colapso del <em>American dream<\/em> se suceden caprichosamente en el texto; desencantado, Bowie se despide as\u00ed de la Norteam\u00e9rica (imaginada) que tanto le fascin\u00f3 en su adolescencia.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Goodbye Mr. Ed\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/c6VL93u_wK8?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>11. \u201cDead against it\u201d (<em>The buddha of suburbia<\/em>, 1993)<\/strong><br \/><em>Black tie white noise<\/em> y <em>The buddha of suburbia<\/em>, los dos interesant\u00edsimos trabajos con los que Bowie retom\u00f3 su carrera como solista en 1993, entroncaban manifiestamente con p\u00e1ginas pret\u00e9ritas de su cat\u00e1logo: en el primero se adentraba en la m\u00fasica negra norteamericana tan resueltamente como en<em> Young americans<\/em> (1975) y el <em>blockbuster<\/em> <em>Let\u2019s dance<\/em> (1983); el segundo remit\u00eda al experimentalismo europeo de sus colaboraciones con Brian Eno, a los elep\u00e9s de la llamada \u201ctrilog\u00eda de Berl\u00edn\u201d, los mencionados <em>Low<\/em>, <em>Heroes<\/em> y <em>Lodger<\/em> (1979). En <em>The buddha of suburbia<\/em> est\u00e1 incluida \u201cDead against it\u201d, canci\u00f3n veloz, fulgente y enso\u00f1adora en la que resuenan ecos de Blondie y otras formaciones de la new wave, deudoras a su vez de <em>Low<\/em>: Bowie se cita con sus hijos. El \u00e1lbum \u2014inspirado en la novela hom\u00f3nima de Hanif Kureishi\u2014 alberga varios instrumentales, y es muy posible que este corte tambi\u00e9n lo fuera originalmente: tres de las cinco secciones en las que puede dividirse, las dos que lo enmarcan y la intermedia, no tienen parte vocal, y al atender a la relaci\u00f3n entre ellas se aprecian desarrollos que invitan a imaginarlas como un todo independiente. Por lo dem\u00e1s, el drama de aislamiento e incomunicaci\u00f3n amorosa que se despliega en la letra \u2014caracter\u00edsticamente abstrusa\u2014 es intrascendente al lado de la fant\u00e1stica m\u00fasica.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Dead Against It (2021 Remaster)\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/wjPnQoNGQJ4?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>12. \u201cA small plot of land\u201d (<em>1. Outside<\/em>, 1995)<\/strong><br \/>En el ya citado<em> 1. Outside<\/em>, un excepcional \u00e1lbum que les aguanta el pulso a las obras cl\u00e1sicas que su autor firm\u00f3 en los setenta, se reconoce la huella de algunos de los nombres m\u00e1s influyentes del momento, como Goldie, Tricky o Trent Reznor, pero el referente primordial de este trabajo es un m\u00fasico veterano, coet\u00e1neo de Bowie: su venerado Scott Walker. Su ascendiente se proyecta sobre buena parte del disco, singularmente sobre \u201cThe motel\u201d y \u201cA small plot of land\u201d, dos extensas piezas de m\u00e1s de seis minutos, umbr\u00edas y melodram\u00e1ticas. El piano de Mike Garson y la bater\u00eda de Sterling Campbell colisionan febrilmente en la segunda, incursi\u00f3n en el jazz de vanguardia ense\u00f1oreada por un Bowie oscuramente majestuoso. David elabor\u00f3 la mayor parte de la letra siguiendo un m\u00e9todo popularizado por William S. Burroughs, el <em>cut-up<\/em>, consistente en reordenar textos \u2014period\u00edsticos, por ejemplo\u2014 de manera aleatoria en busca de nuevos significados, de alusiones abstractas; no es de extra\u00f1ar que el resultado sea pr\u00e1cticamente impenetrable. Poco importa: el planto que entona estremece como una catedral que se derrumba.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"A Small Plot of Land\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/ZntIjsQVmpo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>13. \u201cConversation piece\u201d (<em>Heathen<\/em>, 2002; <em>Toy<\/em>, 2021)<\/strong><br \/>La historia de esta melanc\u00f3lica balada es larga y compleja. Unos meses despu\u00e9s de descartarla para <em>Space oddity<\/em> (1969), Bowie la recuper\u00f3 como cara B del sencillo \u201cThe prettiest star\u201d. A inicios de este siglo decidi\u00f3 regrabarla con vistas a incluirla en un \u00e1lbum que pronto recibir\u00eda el t\u00edtulo provisional de <em>Toy<\/em>, revisi\u00f3n de su cancionero temprano que su discogr\u00e1fica, en \u00faltimo t\u00e9rmino, rechazar\u00eda publicar. En su lugar lleg\u00f3 a las tiendas <em>Heathen<\/em> (2002), con un disco extra de cuatro cortes entre los que se hallaba la nueva \u201cConversation piece\u201d. Mucho tiempo m\u00e1s tarde, en el a\u00f1o 2021, reaparecer\u00eda en la edici\u00f3n p\u00f3stuma de<em> Toy<\/em>.<\/p>\n<p>El tema est\u00e1 protagonizado por un erudito ermita\u00f1o, incapaz de comunicarse a pesar de haber le\u00eddo incontables conversaciones, invisible para la multitud que le rodea mientras deambula por la ciudad. Un estudioso que puede emparentarse con el artista de \u201cSound and vision\u201d, recluido en su habitaci\u00f3n con las persianas bajadas todo el d\u00eda, invocando a su musa, o con el memorable astronauta a la deriva de \u201cSpace oddity\u201d. Son tan solo un par de ejemplos: en el cat\u00e1logo de Bowie abundan los personajes separados de la sociedad, a menudo inadaptados, en algunos casos anhelantes de conectar con el otro. Pese a su desolaci\u00f3n, el<em> outsider<\/em> de \u201cConversation piece\u201d desprend\u00eda cierta energ\u00eda en 1969, pero en la versi\u00f3n de<em> Toy<\/em> le encontramos resignado, marchito: sobre un ritmo m\u00e1s pausado que el original, Bowie canta en una tesitura una octava m\u00e1s grave y sin apenas emoci\u00f3n.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Conversation Piece\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/6xsSnT9xjQk?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>14. \u201cDays\u201d (<em>Reality<\/em>, 2003)<\/strong><br \/>\u201cDays\u201d, la excelsa canci\u00f3n de Ray Davies, publicada como sencillo de sus Kinks en 1968, y este corte de <em>Reality<\/em> (2003) no solo tienen en com\u00fan el t\u00edtulo. Respecto a la m\u00fasica, estamos ante dos medios tiempos <em>in crescendo<\/em>, gr\u00e1ciles, cadenciosos y en buena medida ac\u00fasticos. Ambos temas tambi\u00e9n est\u00e1n emparentados literariamente: sus respectivos protagonistas meditan sobre el pasado de una relaci\u00f3n, aunque en la letra de Davies esta haya acabado y en la de Bowie perviva. Ahora bien, mientras que el mirar atr\u00e1s del primero est\u00e1 colmado de c\u00e1lida gratitud (\u00abgracias por los d\u00edas, \/ esos d\u00edas interminables, esos d\u00edas sagrados que me diste\u00bb; no existe forma m\u00e1s bonita de despedirse), al segundo, un ego\u00edsta redomado, le carcome la culpa, le atormentan los remordimientos: \u00abTodo lo que he hecho \/ lo he hecho por m\u00ed, \/ todo lo que me diste \/ lo diste generosamente. \/ Yo no te di nada a cambio\u00bb. Sin embargo, en el puente, al tiempo que la canci\u00f3n modula de la tonalidad de sol menor a su relativa mayor (si bemol), el yo l\u00edrico de Bowie, en plena zozobra, vuelve a implorar auxilio a su compa\u00f1era. Pese a su arrepentimiento, la deuda emocional que ha acumulado a lo largo de los a\u00f1os no dejar\u00e1 de crecer.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"Days\" width=\"1200\" height=\"900\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/216Eb_xUe2A?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u00a0<\/p>\n<p><strong>15. \u201cDollar days\u201d (Blackstar, 2016)<\/strong><br \/>Comenz\u00e1bamos este art\u00edculo con la nostalgia prematura de un adolescente y lo finalizamos, exactamente cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, con la de un casi septuagenario abismado ante su propia muerte. Asegura el cantante de \u201cDollar days\u201d que no le importa no volver a ver los paisajes de su Inglaterra natal, mas le delata la fragilidad de su voz, tr\u00e9mula, a punto de quebrarse. Compuesta en dos tonalidades menores (las estrofas en sol, el estribillo en si), sustentada sobre conmovedores acordes de piano y guitarra ac\u00fastica y sublimada por el l\u00fagubre saxo de Donny McCaslin (no emite notas: derrama l\u00e1grimas), esta suntuosa balada condensa todo el pesar de <em>Blackstar<\/em> (2016), y es buena muestra de su brillantez.<\/p>\n<p>\u00abNo pienses ni por un segundo que te olvido\u00bb, canta Bowie en el estribillo. Nosotros tampoco le olvidamos, desde luego que no. Para el autor de estas l\u00edneas, su m\u00fasica sigue siendo, como en los treinta y cinco a\u00f1os que han pasado desde que la descubr\u00ed, un foco se sentido, una fuente de consuelo y aliento. Lejos de ser negra, la estrella de Bowie centellea con un resplandor esmeralda; cada vez que la contemplo, me invade la certeza de que nada puede caer.<\/p>\n<p><div class=\"nv-iframe-embed\"><iframe loading=\"lazy\" title=\"David Bowie - Dollar Days\" width=\"1200\" height=\"675\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/qqW-kvU5cLg?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/p>\n<p>\u2013<\/p>\n<p><strong>Anterior entrega del especial David Bowie: David Bowie, la ara\u00f1a de Marte.<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-251299 alignnone\" src=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Novedades-diciembre-2025.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"334\" srcset=\"https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Novedades-diciembre-2025.jpg 700w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Novedades-diciembre-2025-300x143.jpg 300w, https:\/\/www.efeeme.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Novedades-diciembre-2025-600x286.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\"\/><\/p>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"goodj-bottom\" id=\"goodj-4287887175\"><script type=\"text\/javascript\">\r\n\tatOptions = {\r\n\t\t'key' : '6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38',\r\n\t\t'format' : 'iframe',\r\n\t\t'height' : 250,\r\n\t\t'width' : 300,\r\n\t\t'params' : {}\r\n\t};\r\n<\/script>\r\n<script type=\"text\/javascript\" src=\"\/\/www.highperformanceformat.com\/6fe0a08a9322cd6e7c284876e52a2d38\/invoke.js\"><\/script><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DIEZ A\u00d1OS SIN DAVID BOWIE \u00ab\u201cNo pienses ni por un segundo que te olvido\u201d, canta Bowie en el estribillo. 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