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Música en favor de menores atrapados en la guerra

«No suena como una simple lista de descartes, ni como un escaparate de celebridades»

 

Xavier Valiño analiza Help 2, la segunda entrega del disco coral que vio la luz en 1995 para recaudar fondos destinados a niños que crecen en las guerras, y que este año repite iniciativa con Arctic Monkeys, Damon Albarn o Fontaines D.C., entre otros.

 

Texto: XAVIER VALIÑO.

 

En 1995, mientras Bosnia ardía, un puñado de bandas británicas grabó un álbum en tiempo récord para recaudar fondos destinados a niños atrapados en la guerra. Help salió un viernes, estaba en las tiendas el sábado y debutó en lo alto de las listas el domingo. Treinta y un años después, con el mundo de nuevo en llamas, la organización War Child ha repetido la jugada.

La motivación en este Help 2 es idéntica: proteger a menores que crecen rodeados de violencia. Pero el contexto se ha vuelto más urgente aún, y James Ford, productor habitual de Arctic Monkeys, Fontaines D.C. o Depeche Mode, convocó a buena parte de su agenda de contactos durante una sola semana de noviembre de 2025 en los estudios Abbey Road de Londres. Así, han dado vida a veintitrés canciones grabadas con esa electricidad particular que genera saber que el tiempo es escaso y la causa, real.

El resultado es irregular, algo inevitable en un álbum coral, pero también sorprendentemente coherente en su tono. No suena como una simple lista de descartes, ni como un escaparate de celebridades. Hay momentos íntimos, otros más expansivos, y varios pasajes donde la música parece hecha sin demasiados filtros, como si el estudio se hubiese convertido en un espacio de reacción inmediata. En ocasiones así, un disco benéfico puede escucharse no solo con la conciencia tranquila, sino también con auténtico interés musical.

Los momentos que destacan son de una altura poco habitual en este tipo de proyectos. Arctic Monkeys abren con “Opening night”, su primera canción nueva en cuatro años, y Alex Turner suena sereno y confiado, sin urgencia de demostrar nada.

En “Flags”, Damon Albarn, Grian Chatten y Kae Tempest comparten una sesión nocturna improvisada en la que también aparecen Johnny Marr y Jarvis Cocker, y el resultado es tan extraño como estimulante.

Fontaines D.C. se apropian de “Black boys on mopeds” de Sinéad O’Connor —quien participó en el disco de 1995— con una gravedad que hace que el tema resuene con dolor fresco.

Olivia Rodrigo cierra el disco con una versión de “The book of love”, de The Magnetic Fields, acompañada al piano, que convierte una canción de arquitectura fría en algo casi confesional. Y hay más, bastante más, surgido de aquellas sesiones, como las piezas que aportan Bat for Lashes, Wet Leg, Foals, Cameron Winter, Big Thief, Arooj Aftab con Beck…