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Álvaro Cunqueiro. Sueño y leyenda, de Antonio Rivero Taravillo

LIBROS

«Es absolutamente necesaria esta biografía. Un extenso recorrido por su azarosa y fascinante vida, que tiene, por lo menos, tanto interés como su obra»

 

Antonio Rivero Taravillo
Álvaro Cunqueiro. Sueño y leyenda
EDITORIAL RENACIMIENTO, 2026

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Siempre me ha fascinado el caso de Álvaro Cunqueiro. Es un mito en Galicia, se le dedican discos que musican sus poemas, congresos, programas de televisión y hasta hospitales de referencia. Se editan sus obras —maravillosas— en colecciones de las más prestigiosas editoriales y en libros de kiosco, se recuperan inéditos, se traslada a series de televisión y en los periódicos de la comunidad aparece día sí y día también.

Sin embargo, en el resto de España, es absolutamente desconocido. No hablo de que se desconozca su obra, es que ni siquiera suena como escritor. No ocurre esto con otras zonas con lengua propia, Bernardo Atxaga o Josep Pla se reconocen como escritores. Y como el mindoniense es devoción personal de servidor, he querido comprobar esta aseveración. Así que he preguntado a amigos y conocidos, grandes lectores e incluso filólogos, y nada. El vacío más absoluto. No han oído nunca su nombre.

Por ello, es absolutamente necesaria la biografía que ha publicado Antonio Rivero Taravillo, bajo el sello de la editorial Renacimiento, un extenso recorrido por su azarosa y fascinante vida, que tiene, por lo menos, tanto interés como su obra. En un principio, el trabajo de documentación en exhaustivo. Aparecen antecedentes familiares, muchos en la niebla de la leyenda, que llegan hasta la Sagrada Familia.

Tras despejarse esta bruma de los orígenes, aparecen anécdotas de su infancia y de sus mocedades hasta que, quien era acérrimo galleguista, militante de izquierdas y ateo, en la guerra civil se hace falangista. Poco a poco, aunque faltan anécdotas jugosas que explicarían mejor la situación, desde una situación cómoda, casi de intocable, va siendo defenestrado, se separa de su mujer y acaba, solo y cansado, de regreso a su casa de Mondoñedo, donde lo asaltan nuevos descalabros. Son horas de tristeza, de aislamiento, de soledad.

Poco a poco le van llegando invitaciones para colaborar en la prensa gallega. La Noche, La Voz de Galicia o El Progreso publican sus artículos. También revistas como Destino o Gaceta Ilustrada. En esta etapa, quizá, Antonio Rivero peque de exceso de puntillismo al marcar, día a día, conferencias, homenajes y aperitivos que hicieron a nuestro escritor ubicuo y lleno de anécdotas, muchas reales, otras dentro del marco de la leyenda. Y las leyendas, en Cunqueiro, son mucha leyenda.

Casi sin sentirlo, se va asentando en la élite del periodismo hasta llegar a ser director de Faro de Vigo. Deja en el diario su impronta, llevándolo a constituirse en una de las mejores cabeceras de España. Y mientras el día a día lo consumía en el oficio reporteril, alcanza el Premio Nadal. Todo un personaje.

Porque Álvaro Cunqueiro es eso, un personaje, cuya vida es casi de novela, y así se puede leer la completísima biografía de Antonio Rivero. Disfruten, pues, de ella, y háganse un favor y disfruten también de cualquiera de las siete novelas de nuestro mejor hacedor de historias. Me lo agradecerán, y yo tendré la satisfacción de haber hecho algo para que el olvido en el que la sociedad literaria ha sumido a Álvaro Cunqueiro sea tan injusto como remediado.

Anterior crítica de libros: Cuentos, de Ray Bradbury.