
«Buscamos enseñar lo mejor de lo que tenemos, o lo que creemos que la gente puede llegar a percibir como lo mejor de El Verbo Odiado»
Con cuatro álbumes a sus espaldas, El Verbo Odiado se embarca en una gira por varias ciudades, de la mano del circuito Girando Por Salas. Antes de salir a la carretera charlamos con ellos.
Texto: EFE EME.
Fotos: JUANJO RUEDA.
Cuatro álbumes avalan la trayectoria de la banda oscense: Tú ganas (2018) y Nada que celebrar (2020), ambos grabados y producidos por Raúl Pérez, El último homenaje (2022), grabado y producido por Carlos Hernández Nombela, y E.G.O. (2025), para el que han contado con Santi García. Y este mismo es su equipaje para el viaje que van a emprender próximamente por varias ciudades, de la mano del circuito Girando Por Salas: Pontedeume – A Coruña (11 de abril), Valladolid (17 de abril), Cádiz (24 de abril) y Madrid (29 de mayo).
Una suerte de indie rock con flechazo por la distorsión, las guitarras afiladas, los ritmos trepidantes y unas letras cargadas de inspiración e intensidad, que aseguran la permanencia de El Verbo Odiado entre lo más destacado de la escena alternativa nacional. Sirva esta charla para conocerlos un poco más a fondo.
¿Recuerdas cuándo, dónde y con quién diste tu primer concierto?
Sí claro, fue hace muchos, muchos años, antes incluso de la formación de mi anterior banda. Fue un concierto final de curso de la academia donde estudiaba guitarra, todo muy verde, muy primario, pero con la emoción increíble de una primera vez, desde luego es un recuerdo que no se borra de mi memoria.
¿Con qué actitud afrontáis los conciertos del ciclo Girando por Salas?
Con mucha ilusión, como afrontamos cada nuevo concierto, porque es, en definitiva, el punto final, el objetivo para el cual hacemos todo lo que hacemos y, concretamente en esta serie de conciertos bajo el paraguas de Girando por Salas con mucha gratitud, porque es una ayuda fundamental. Es un apoyo económico brutal para una banda como nosotros, permitirnos tocar, mostrar nuestra música en ciudades, en salas donde si no nos sería mucho más complicado llegar, y eso lo hace muy emocionante y sobre todo ilusionante. Al fin y al cabo, es para lo que hacemos esto, para salir a tocar, para mostrar nuestra música y cuanto más lejos lo hagamos más enriquecedora es la experiencia.
¿Dónde y cuánto soléis ensayar?
Tenemos la fortuna de tener nuestro local de ensayo en casa de uno de nuestros miembros, en un pueblo, en un espacio que es muy nuestro ya, y con la comodidad que conlleva hacerlo en casa como quien dice. En cuanto a la periodicidad, intentamos que sea lo máximo posible teniendo en cuenta lo que nos permiten nuestras vidas privadas, pero no dejamos de vernos dos o tres veces por semana, para juntarnos, contarnos nuestra vida, hablar del grupo, de los proyectos y ensayar las canciones. Al final es un hábito, no es algo que hagamos puntualmente, sino algo que forma parte de nuestra vida cotidiana.
¿Qué formatos vais a desarrollar en este ciclo?
Ya que nos encontramos en plena presentación de nuestro último álbum, E.G.O. el gran odio, estamos ofreciendo un setlist conformado por gran parte de este último disco, pero lo mezclamos con las canciones que más nos motivan, que más intensidad pueden tener en un directo. La idea es tener una hora y media, aproximadamente, de canciones que muestren al público, tanto a aquel que nos viene siguiendo desde hace muchos años, como a ese nuevo público al que queremos darle a un motivo para que se suba a este barco, y que continúen con nosotros la andadura y nos haga cada vez un poquito más grandes. Es un show intenso, con pequeños descansos, pero con la emoción a flor de piel en cada una de las canciones y, en definitiva, eso es lo que intentamos transmitir al público, al oyente, a las personas que nos acompañan cada noche que nos subimos a un escenario.
¿Qué banda y músicos os acompañan?
La banda que somos El Verbo Odiado viene siendo la misma desde el inicio del proyecto. Somos cinco amigos que nos juntamos para hacer lo que más nos gusta: Juan Ramón Adri, Jorge, Pepe y yo mismo, somos los mismos de siempre y los que llevamos todo esto adelante. No se entendería El Verbo Odiado sin la conjunción de estas cinco personas que, en definitiva y ante todo, somos un grupo de amigos que nos gusta la música, que nos gusta hacer música y que buscamos vivir esta experiencia o cada una de las experiencias que esto nos regala juntos, como una banda o realmente como un grupo de amigos.
¿Qué criterios seguís para seleccionar el repertorio?
El repertorio final se elige a base de las opiniones de los cinco miembros del grupo, basándonos en las canciones que creemos que más pueden gustar, en las canciones que tienen mayor o menor intensidad, intentar juntarlas de un modo que funcionen muy bien en directo. Es un setlist ligeramente variable, aunque mantenemos una base contundente y fija en la cual nos basamos para para hacer de cada concierto la mejor experiencia posible. Buscamos enseñar lo mejor de lo que tenemos, o lo que creemos que la gente puede llegar a percibir como lo mejor de El Verbo Odiado.
¿En qué recintos soléis tocar?
Fundamentalmente somos una banda que, ahora mismo, nos solemos mover por salas de pequeño aforo, en las que nos sintamos a gusto, que notemos a la gente muy cerca… Ahí es donde las emociones están más a flor de piel, donde se puede palpar la intensidad del momento. Desde luego, siempre que surge la oportunidad de hacer un concierto más grande, de participar en un festival, estamos encantadísimos de estar ahí. Realmente nos movemos allí donde nos podemos mover, queremos tocar en cada lugar en el que podamos, en el que nos permitan hacerlo, en el que nos quieran escuchar, y ese es nuestro ámbito de actuación. Cada uno de los rincones a los que podamos llegar, ahí estaremos.

«El nuestro es un show intenso y con la emoción a flor de piel en cada una de las canciones»
¿La ciudad en la que tocáis te influye de alguna forma, o condiciona el show?
Fundamentalmente condiciona en todo lo respeto al viaje, en conocer nuevas ciudades, si es que no hemos estado en ellas anteriormente, en la experiencia que conlleva estar en un lugar lejano al tuyo… Pero en cuanto a lo que concierne a hacer un concierto, a estar encima de un escenario, no influye tanto, ya que allí arriba es donde creamos nuestro propio lugar, nuestra propia atmósfera, donde no influye lo que nos rodea, más allá de lo que sentimos del público que tenemos cercano, sino que montamos nuestra propia experiencia interna dentro del escenario, y no creo que se encuentre condicionada por el exterior, por la ciudad o por la población en la que nos encontremos. Una vez bajados del escenario vuelve la vivencia del lugar, vuelve la experiencia de conocer calles, de conocer personas y todo lo que envuelve a un concierto. Desde luego que sí que influye o importa muchísimo, pero a la hora de interpretar nuestro directo te diría que no tanto, sino que es nuestra propia experiencia, la de la comunión entre nosotros cinco, lo que realmente importa en ese mismo momento.
¿Cuál es vuestra rutina de carretera?
Generalmente viajamos en una furgoneta o, dependiendo de la carga que llevemos o el número de personas que se apunten a la experiencia, una furgoneta y un coche. No se escucha nada en concreto, de vez en cuando surge la oportunidad, porque alguien lo sugiere, de escuchar un disco en concreto, pero somos más de hablar entre nosotros o incluso de callarnos entre nosotros, la confianza del silencio. Se trata de disfrutar el viaje, más un viaje de amigos que un viaje de músicos. Ese es nuestro modo de viajar, el vehículo con el que podamos contar y la compañía de nosotros mismos, que es lo que construye o alimenta las horas de viaje.
¿Tenéis algún ritual o manía antes de salir a tocar?
Creo que ninguno en concreto, más allá de disfrutar ese momento con mis cuatro compañeros, concentrarme, visualizar el momento de salir al escenario, visualizar el primer tema, visualizar lo que estamos a punto de hacer. Pero, sobre todo, intento estar concentradísimo en disfrutar la experiencia, en vivir el momento, porque nunca sabes si va a ser la última vez o si va a ser la mejor, o si nunca va a volver a suceder. Antes de un concierto, para mí lo más importante es tener consciencia del momento, ser muy consciente de ello y exprimirlo al máximo, para disfrutarlo todo lo que pueda y así hacer que el momento merezca la pena.
¿Qué es lo que no puede faltar en vuestro camerino?
Para mí, sin duda, cerveza e ilusión, los dos pilares fundamentales para salir al escenario.
¿Qué ambiente se respira en el backstage justo antes de un concierto?
Es una mezcla de intensidad, de nervios, de ilusión, de perros que te muerden los tobillos para que salgas corriendo, algo de intención de huida… Pero siempre hacia adelante. Ganas de comerte el mundo, aunque sea a una escala muy pequeñita; eso es lo que se respira o se siente en nuestro backstage.
¿Y después?
Después, ahí arriba, se suceden una serie de sentimientos, de explosiones internas, una especie de catarsis interior. Y, si todo va bien, como suele ser, una comunión muy profunda con las personas con las que estás haciendo eso que es tan importante para nosotros: música. Estás haciendo eso, que puede parecer pequeño, pero que para nosotros es tan importante; eso es lo que se vive ahí arriba. Después, ya viene lo de abajo: la tranquilidad, el disfrute, la diversión, el mirar atrás y contar con un recuerdo para siempre de la experiencia vivida.
¿Hay algún instrumento que llevéis siempre a todos los conciertos?
Por suerte o por desgracia tan solo cuento en mi “almacén” de músico con una guitarra eléctrica y una guitarra acústica. Ambas son los dos instrumentos que siempre llevo cerca, para poder echar mano de ellos en el momento necesario. Quisiera tener más, pero tengo la plena convicción de que no hace falta más para poder hacer música.
¿Qué es lo más divertido o inesperado que os ha pasado en un escenario?
No soy una persona muy dada a la diversión, así que te podría decir que cada concierto del que salgo satisfecho es la mayor diversión que he podido sentir. En cuanto a cosas inesperadas, nada fuera de lo normal: roturas de cuerdas, algún tropiezo con los cables… No somos personas muy dadas a grandes historias ni a grandes anécdotas.
¿Qué concierto propio no olvidarás nunca y por qué?
Tengo la suerte de no olvidar ningún concierto, creo que podría recordarlos todos e incluso en orden cronológico; y así es como quiero que siga sucediendo. Recordar cada uno de los conciertos, porque al final es lo que marca la trayectoria, lo que define la historia de un músico, de una banda de música, de un grupo como nosotros. Y el motivo de recordarlos es simplemente que cada vez que lo haces, cada vez que estás ahí arriba, cada vez que muestras tu trabajo, tus emociones, conlleva que sea del todo inolvidable.
¿Con qué artista o grupo te gustaría salir de gira?
Es una pregunta que habría que hacer al resto de la banda o a la banda al completo. Pero si he de contestar, a nivel personal tendría claro dos nombres de la escena nacional, dos nombres de naturaleza muy distinta, pero que en ambos casos sería una ilusión tremenda. Por un lado, elegiría a Viva Belgrado, que desatarían toda la furia y la fuerza posible, y por el otro lado sería McEnroe, la banda que mejor representa la belleza contenida en canciones. Esas serían mis elecciones.
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