EL RITMO DE LA SEMANA

«Que esa presencia todopoderosa se canalice para causas sociales y humanitarias —éticas y morales—, aprovechando el altavoz masivo que encarnan, es necesario, vital. Ahora más que nunca»
En su columna de los lunes, El ritmo de la semana, Sara Morales aborda esta vez la influencia de las figuras del rock con gestos tan pequeños, pero tan decisivos, como una canción.
Una sección de SARA MORALES.
Foto: Fotograma del videoclip “God’s lonely man”.
Los hay que solo con su presencia tienen más que suficiente para convencer. Su imagen, su rostro y su nombre todo lo avalan. Y merecido, no digo yo que no. Que para eso amontan años de bagaje, aventuras y desventuras a sus espaldas, y han quebrado huesos y razones para regalar al mundo durante décadas momentos memorables y canciones únicas.
Y nos encanta verles. Más todavía pasados los años. Y aproximarnos a lo que tienen entre manos, porque siempre es, cuando menos, sorpresivo, curioso. Y cualquier cosa que venga de ellos se asume, de entrada, como garantía, porque nos hemos educado musicalmente con su obra y enseñanzas y, desde hace ya tiempo, se han ganado a pulso el trono en la supremacía del rock como sabios en la materia. Y merecido, no digo yo que no.
En este sentido, una de las noticias más aplaudidas en la industria estos últimos días ha sido la nueva canción de Anna Calvi, “God’s lonely man”. Y lo ha sido por ella misma, por supuesto, pues tiene más que ganado también su sitio en la gloria sonora y en el amparo popular gracias a una creatividad y un trabajo tremendamente laureados, y a esos ademanes suyos que nos recuerdan a estandartes como Patti Smith, Siouxsie Sioux o PJ Harvey, años ha, por rompedoras.
Además, con este tema anuncia nuevo trabajo —un epé de cuatro canciones que verá la luz en marzo— y va a telonear a David Byrne este verano, y… mil cosas más. Pero la gracia de este single, el gancho definitivo, ha sido que lo comparte —en baile y voz— con Iggy Pop. Así de claro. Ella lo sabe y nosotros también. «Es disruptivo, crudo y honesto, una fuerza singular. Su presencia era perfecta para la narrativa de esta canción», ha dicho Calvi. Y no es de extrañar: “la Iguana” es la “Iguana”, y este, no lo vamos a negar, un temazo.
Iggy Pop, solo consigo mismo y su historia a cuestas, encarna el efecto perfecto de cualquier cosa. La que sea. Como ocurre, por ejemplo, con Damon Albarn, desde otro ángulo, aunque solo sea estilístico. El eterno teen de Blur se ha unido a Grian Chatten (Fontaines DC) y Kae Tempest para dar vida a “Flags”, un tema que forma parte de Help 2, la segunda entrega del mítico disco benéfico en favor de la infancia ante los conflictos bélicos que sembró precedente en 1995, a manos de la ONG War Child, y que ahora, en marzo, lanzará su secuela.
«Grabar “Flags” fueron dos días genuinamente alegres, con un fuerte sentido de propósito en todo el edificio. Me llamó especialmente la atención la decisión de contar con niños y niñas para hacer toda la grabación en el estudio: fue inspirador y reforzó directamente el punto que queríamos transmitir sobre comunicarnos con ellos, involucrándolos en el propio proceso», cuenta Albarn sobre la experiencia.
Que esa influencia todopoderosa de la que hablábamos al principio se canalice, además, para causas sociales y humanitarias —éticas y morales—, aprovechando el altavoz masivo que encarnan, es necesario, vital. Ahora más que nunca. Nadie llega a donde llegan ellos. Bien lo saben Anna Calvi, Damon Albarn… y Bad Bunny.
Gestos que no cuestan nada, pero que significan tanto. La importancia de Cosas pequeñas como estas. Gran película, por cierto.
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Anterior entrega de “El ritmo de la semana”: El susto policial que llevó a los Rolling Stones a convertirse en sus Satánicas Majestades.

