DISCOS
«Se nota que el dúo necesita oxigenar su fórmula en este decimotercer álbum para no aburrirse, ni tampoco agotar al personal, y eso es muy de celebrar»

Sleaford Mods
The demise of planet X
ROUGH TRADE, 2026
Texto: CARLOS PÉREZ DE ZIRIZA.
Ocurre lo mismo con Sleaford Mods que lo que ya está pasando con Dry Cleaning: el spoken word, los recitados, las salmodias están muy bien, sobre todo cuando encierran verdades como puños, pero de vez en cuando se agradece que alguien entone una melodía, se marque un estribillo cantado, nos regale algo de dulzura para sobrellevar mejor un argumentario necesitado de ventilación, que bastante jodida está ya la vida —además—que ellos mismos nos describen en sus canciones.
Por eso, se agradecen tanto las colaboraciones de Gwendolyne Christie y Big Special en “The good life”, de Aldous Harding en “Elitest G.O.A.T.”, de Sue Tompkins (Life Without Buildings) en “No touch”, de Liam Bailey en “Flood the zone” y, en menor medida (porque rapea en una especie de raggamuffin), de Snowy en “Kill list”.
Son cinco featurings en un total de trece canciones, casi la mitad de sus cortes: se nota que el dúo de Nottingham necesita oxigenar su fórmula en este decimotercer álbum para no aburrirse ni tampoco agotar al personal, y eso es muy de celebrar.
En ningún trabajo habían incluido más aportaciones externas. Por lo demás, siguen sacando petróleo a una plantilla sonora tan escueta siempre: la diversidad de plantillas rítmicas logra que sus 41 minutos, titulados en honor a una teoría conspiratoria en la que no creen (por suerte), pero cuyas devastadoras consecuencias (a ver si llega el meteorito de una vez y nos vamos todos al carajo) no ven demasiado lejanas —con razón— , fluyan con la naturalidad acostumbrada, reafirmándoles como los reyes del punk de vertedero de las últimas dos décadas, aunque no sea este su mejor trabajo.
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Anterior crítica de disco: Essam, de Imarham.

