
«Somos el antifestival, pero el más musiquero es el nuestro, porque no hay añadidos»
Madrid, Bilbao y Zaragoza celebran por todo lo alto la decimosegunda edición de Inverfest. Un éxito consolidado cuyas claves desgranamos con uno de sus directores, Alex Graneri. Por Arancha Moreno.
Texto: ARANCHA MORENO.
Fotos: MANUEL VAZVAZ (Foto 1) / INVERFEST (Foto 2) / DAVID MADRID (Foto 3).
Desde el pasado diciembre y hasta marzo, Inverfest desembarca en Madrid, Bilbao y Zaragoza con artistas de la talla de Luz Casal, Kiko Veneno, Morgan, León Benavente, Bebe, La Bien Querida, Quique González, Ariel Rot, Valeria Castro, Sexy Zebras o 091. En total, 170 conciertos repartidos en diversos escenarios de las tres ciudades. El cálculo lo hace, un día cualquiera, el director Alex Graneri: «Hoy tenemos ocho en Madrid, dos o tres en Zaragoza y otro en Bilbao». Una cifra que deja clara la dimensión de este sueño que empezó en 2015 junto a su socio, Pablo Rodríguez, y que en apenas una década se ha consagrado como uno de los ciclos esenciales del panorama nacional. ¿El secreto para una programación ecléctica, simultánea y de calidad? «Estar lo más preparado posible y rodearte de buenos profesionales. Y organizarse. Esa es la clave», apunta Alex.
Me imagino que el rodaje de estos años os habrá ayudado mucho a preparar semejante tour de force, durante tres meses en tres ciudades distintas.
El crecimiento del Inverfest siempre ha sido muy orgánico. La primera edición teníamos tres conciertos en el Price y uno en La Riviera, el siguiente fueron nueve conciertos, luego ya treinta y tantos. Fuimos creciendo, luego vinieron dos años de pandemia un poco más complicados, que también hicimos las ediciones, y ahora estamos en Madrid con 120, 130 conciertos, y Zaragoza y Bilbao, que este año es la segunda edición, han ido creciendo. El año pasado hubo diez en Zaragoza y este año, treinta. Si arrancas con diez, absorber treinta es factible. Vas construyendo poco a poco.
Los primeros pasos del Inverfest, en 2015, fueron unos cuantos conciertos en el Circo Price y La Riviera condensados en un fin de semana. ¿Qué fue lo que os abrió los ojos para convertirlo, con los años, en uno de los festivales más consagrados de la capital?
Buscábamos un ciclo, lo habíamos intentado muchas otras veces con más o menos éxito. La novedad es que era en enero. Todo el mundo nos preguntaba si estábamos locos, que en enero no se hacían conciertos, pero nosotros defendíamos que la tercera semana de enero era igual que la tercera de noviembre, ¿por qué no había público ahí? Nos pusimos a buscar recintos, fuimos a La Riviera a preguntar por fechas y nos dijeron: «En enero todo para ti». El Circo Price, que pertenece al Ayuntamiento, estaba cerrado a cal y canto en enero, con el candado echado. En El Sol pasaba lo mismo. El año pasado nos dieron un premio allí que dice así: «45 aniversario de los Soles a Inverfest. Por empezar cada año llenando de música e ilusión la sala. Enero y febrero han cambiado para siempre». Esa es la cosa. Nadie apostaba por ello. La primera edición no nos fue muy bien del todo, pero vimos que había público, que era una cuestión de aguantar y seguir, que las cosas iban a salir. Nos costaba mucho más convencer a los artistas y a las oficinas. El bloqueo estaba ahí, no en el público.
Originalmente, los festivales musicales eran conciertos al aire libre condensados en dos o tres días cuando llegaba el buen tiempo. Dado que se aleja de todos esos patrones, ¿Inverfest es una especie de “antifestival”, una vuelta de tuerca del concepto original?
(Ríe) ¡Exactamente! La palabra correcta, quizá, es ciclo, aunque llamándolo festival es más fácil trasladar el concepto. Los festivales que tú dices no existirían si no hubiese salas de conciertos, lo que estamos haciendo es reforzar las bases. Las bandas quieren tener sus salas pequeñas, donde forjan su público, van creciendo y pasan a salas mayores. Ahí nacen los músicos, no en otros festivales. Ojo, yo soy el primer consumidor de festivales, no tengo nada en contra, pero me parecen más una especie de evento place to be que una cosa musiquera. También es cierto que en los últimos años han surgido otros festivales más boutique, no tan masificados. ¿Tú qué prefieres: ver a Carlos Ares en La Riviera con 1.800 tíos que han comprado la entrada solo para verle a él, o en un escenario de un festival sobredimensionado con 50.000 tíos, a los que a la mitad no les importa nada el concierto y están hablando y bebiendo cerveza? No hay color. Somos el antifestival, pero el más musiquero es el nuestro, porque no hay añadidos. Compras una entrada para ver a ese artista y nada más. No hay noria ni bares.
El Inverfest ofrece algo similar a un concierto de sala de un artista. ¿Cómo lo hace?
Detectando talento lo antes posible. Hace unos años las salas no pasaban por su mejor momento y esto les ha venido muy bien, porque era un mes en el que nadie les hacía ni caso, y hemos demostrado que era una cuestión de tener una buena oferta.

“Todo el mundo nos preguntaba si estábamos locos porque en enero no se hacían conciertos”
¡Le habéis dicho adiós a la cuesta de enero!
Esa cuesta de enero no es tal, porque vendemos las entradas desde septiembre y la gente compra poco a poco. El ochenta por ciento de la venta la hacemos antes, y nuestros precios son muy competitivos. Un artista en el Movistar Arena no supera los 45 o 50 euros. En El Sol las entradas cuestan 12, en la But 15 o 18… esto no es un rompecarteras.
¿Qué papel juegan las sedes de Bilbao y Zaragoza para complementar la programación?
Era muy difícil convencer a los artistas porque en enero se tomaban vacaciones y las giras paraban, pero hay muchos lanzamientos en noviembre, diciembre, así que ¿por qué no presentarlos en enero? Y una vez tienes todo en marcha, si además lo puedes completar con dos ciudades más, mejor. Así no les ofrecemos a los artistas un concierto, sino tres. Cuando ya tienes los ensayos hechos, los músicos contratados, los técnicos, la furgoneta… ¡mejor tres que uno!
En la capital, además de grandes recintos como el Movistar Arena o el Circo Price, programáis en las principales salas de conciertos: La Riviera, Teatro Eslava, But, Villanos, El Sol, Siroco… ¿Qué factores pesan a la hora de elegir un escenario u otro?
Tratamos de buscar los mejores recintos en cada sitio, que haya una buena experiencia para el que va al concierto. Que la sala y el equipo técnico estén bien, aunque hoy en día las salas más conocidas tienen buenos equipos de sonido, luces, producción… se trabaja bien. Lo otro que miramos son los aforos. Hasta ahora evitábamos dos salas del mismo aforo compitiendo entre ellas. La Riviera son 2.000, la But son 1.000, La Sala del Movistar son 700, Villanos 400, El Sol 300, Siroco 150… Según la expectativa de cada artista, elegimos uno u otro.
Codiriges Inverfest junto a Pablo Rodríguez. ¿Cómo funcionáis como tándem?
Es muy compartido todo. Los dos somos muy musiqueros. Dentro de la oficina, quizá Pablo lleva más el día a día de patrocinios, marketing y campañas de publicidad, y yo la contratación y la producción. La programación la hacemos entre todos, no solo Pablo y yo, hay dos o tres personas más y cada uno dice «he visto esto», «me han hablado de este disco»… Cada uno trae propuestas, debatimos y si nos encantan les hacemos una oferta a los artistas.
Ahora entiendo ese eclecticismo del cartel.
Intentamos ser un fiel reflejo de lo que va a pasar en el país en los próximos meses, eso sí que lo buscamos. En cuanto a estilos, desprejuicio total. No es lo mismo escuchar un disco en casa que ver un concierto. Nosotros hacemos conciertos y eso lo miramos, buscamos el directo.
Entonces, ¿qué debe tener un artista para que le deis una fecha, o varias?
Autenticidad. Que sean originales. Y dentro de eso, tiene que haber de todo. Miramos qué tipo de público va a cada concierto y que los públicos no compitan, aunque a veces no es posible. Los artistas se dan cuenta, y te llaman y te lo dicen. Al final de la programación, cuando te quedan tres huecos, es más difícil, pero al principio lo miramos mucho.
Casi el cien por cien del cartel de Inverfest es nacional. ¿Qué es lo más gratificante de trabajar con artistas de nuestra escena?
Ver crecer a los artistas es lo más gratificante del ciclo. A Alice Wonder, que ha actuado esta edición en La Riviera, la primera vez la programamos en El Sol, y ya la hemos programado cuatro o cinco veces. Rodrigo Cuevas empezó en El Sol, pasó a Barceló, de ahí al Teatro Fernando Fernán Gómez, The Music Station y acabamos en el Movistar Arena. Cuando veo eso, me emociono. Acompañar a un artista y verlo crecer contigo te hace sentir muy orgulloso.
Algunos son “reincidentes”, nombres que repiten, como Kiko Veneno, Fetén Fetén, Quique González… ¿Qué recuerdos tienes de sus actuaciones previas?
Lo comparo con un festival de cine. Si Almodóvar es bueno, porque haya venido antes con otra película no le vas a decir que no vuelva. Los artistas evolucionan, no presentamos el mismo espectáculo, presentamos otra cosa. Kiko Veneno lo hemos tenido varias veces: una vez hizo un espectáculo para niños, el año pasado con el aniversario, ahora trae temas nuevos… está cien por cien vigente. No repiten con el mismo espectáculo, son nuevas propuestas. El único que repite es Carlos Núñez, hace una cosa muy única en el Price, absolutamente increíble, que solo se puede hacer ahí.
¿Qué destacarías de los primeros conciertos celebrados esta edición?
Me gustó mucho el de Carlos Ares, también Rubén Pozo. Ariel Rot está en plena forma, cuando le vi me pregunté: «Pero ¿hay alguien que toque mejor la guitarra que Ariel Rot?». Sigue siendo el número uno para mí. Fue muy emocionante el concierto de Luz Casal, y el espectáculo que hacemos para familias, Destripando la historia. También el concierto de León Benavente, en su gran día con tantos artistas invitados, saliendo de su zona de confort… Y Morgan son impecables, no hay otra banda igual en España.

“En Inverfest no paramos, es un trabajo continuo todo el año”
Esta edición está dejando momentos memorables, como la emotiva aparición de Eva Amaral en el concierto de Valeria Castro para interpretar con ella “El universo sobre mí”. ¿Momentos como ese dan sentido al trabajo de años?
Eso fue superemocionante. Cuando hicimos el primer concierto un poco grande de Valeria Castro, en el Price, no había sacado ni disco. Hacía versiones y algún tema suyo, era superjoven. Era un flan, literalmente un flan antes de salir al escenario. Un espectáculo muy delicado, complicado, con violines, acústico, muy difícil de sonorizar porque tiende a acoplarse. La pobre lo pasó fatal. Luego la hemos tenido otras veces en el Price. El de este año lo veníamos tramando mucho tiempo, ocurrió por el camino lo que ya sabemos, pero creo que ha sido muy valiente, se tomó un respiro y el público le ha mostrado un apoyo inmenso. Personalmente, la he visto en mejor forma de voz otras veces, pero fue un bolo muy bonito, muy emotivo. Los artistas tienen mucha presión, no hay quien la aguante. Desde fuera se ve muy bonito, pero es agotador. Me extraña que no salten más casos.
De los conciertos pendientes, ¿cuál te produce especial curiosidad, también como espectador?
Siempre hemos tenido una programación muy potente de flamenco y música de raíz en general: ha tocado Rodrigo Cuevas, ahora Maestro Espada (el 5 de febrero en La Sala del Movistar Arena)… son propuestas que siempre han tenido muy buena acogida, también las de flamenco. Yo he sido mánager de Carmen Linares, Arcángel, Kiki Morente, Martirio, Sílvia Pérez Cruz… así que peco de lo que peco (ríe). Hay quien dice que el mejor festival de flamenco de Madrid es el de Inverfest. Este año hemos tenido a Ángeles Toledano, me gusta muchísimo y va a darnos muchas alegrías en el futuro. Entre los rockeros, Parquesvr (el 7 de febrero en La Riviera), Derby Motoreta’s Burrito Kachimba (el 6 de febrero en La Riviera), que son como si Triana se hubiera encontrado con Led Zeppelin… son los auténticos herederos del rock andaluz. También 091…
Cierto, 091 estrenarán su nuevo disco, Espejismo nº9, en el Inverfest el día 14 de febrero, en La Riviera.
Sí. Y Sara Socas, que viene de las batallas de gallos y tiene un directo muy interesante, toca en El Sol (el 8 de febrero). El gran descubrimiento de este año ha sido MVRK, un chico de Vallecas. Su anterior concierto en Madrid fue para 600 y menos de un año después va a hacer un Movistar Arena para 12.000. Y si no has visto nunca a Fetén Fetén en el Price, es imperdible. Actúan de maestros de ceremonias haciendo una muestra de música popular ibérica, y es una verdadera fiesta de la música tradicional actualizada. Montan una cosa increíble. Es la tercera vez que los traemos, pero siempre cambian el espectáculo por completo, traen invitados nuevos.
Una curiosidad: ¿cuántos nombres habéis cerrado ya para el Inverfest de 2027 y qué pinta tiene el cartel del año próximo?
Algunos ya los hemos anunciado y están a la venta: en Movistar Arena está Víctor Manuel en noviembre, en enero el cierre de la gira de Mikel Erentxun celebrando el 40 aniversario de Duncan Dhu, presentamos el nuevo disco de Sidecars y cerraremos allí la gira de Carlos Ares. A partir de mayo anunciaremos más, ahora no puedo por acuerdos de confidencialidad.
¿Pero tenéis ya todas las piezas del puzle de Inverfest 2027?
No, pero tenemos bastantes. Las giras se planifican con mucho tiempo, y Madrid es de las primeras fechas que cierran. Es un trabajo continuo todo el año, en Inverfest no paramos.

