
«Nuestro local se ha convertido en nuestro espacio para ser más banda, más tribu, estar preparados e ir a una»
Charlamos con Victorias, la banda sevillana que va a continuar presentando su segundo disco, emocional, este 2026; pero, esta vez, de la mano de Girando Por Salas.
Texto: EFE EME.
Fotos: PABLO GRIMARET.
Su directo es emocionante, rítmico y especial. Así lo llevan demostrando desde que vieran la luz sus primeros trabajos —recordemos sus epés iniciales y su disco de debut en 2022, Un puño amable—, hasta este emocional que lanzaron en 2025 y que ahora van a presentar con unos cuantos conciertos de la mano de Girando Por Salas: 21 de febrero en Salamanca, 23 de febrero en Sabiñánigo (Huesca), 3 de abril en Sabadell, 18 de abril en Viveiro (Lugo), 9 de mayo en León y 15 de mayo en Albacete.
La banda sevillana está en racha y, no sin trabajo, carretera, manta y tesón, se han ido configurando como una de las propuestas más prometedoras de la nueva escena nacional. Es el momento de disfrutarlos en vivo y, ya que estamos, también en conversación. Hablamos con ellos.
¿Recordáis cuándo, dónde y con quién distéis vuestro primer concierto?
Afortunadamente, son muchos los directos que llevamos y hay muchos que han sido “los primeros”. Los primeros empezando con la banda en el colegio, el primero con los primeros epés, pero creo que hay que llamar PRIMERO a la presentación del disco Un puño amable, en 2023, en la sala Malandar de Sevilla. Estar en casa, empezar una carrera en esto y hacerlo rodeado de toda esa gente y familia que nos quiere, es de lo mejor.
¿Con qué actitud afrontáis los conciertos del ciclo Girando por Salas?
Pues estamos con la risa floja, con nervios y sin ser consciente de lo que nos viene encima (todo desde lo bueno). Llevamos toda la vida participando en el concurso y, fíjate, ahora reservando furgo y días para irnos de gira.
¿Dónde y cuánto soléis ensayar?
Tenemos nuestro pequeño espacio (ya literal, se nos queda muy pequeñín) donde vamos varias veces en semana. Nuestro local se ha convertido en nuestro espacio personal y casi favorito, donde poder compartir ya no solo momentos de ensayo, si no conexiones entre nosotros, para ser más banda, más tribu, estar preparados e ir a una.
¿Qué formatos vais a desarrollar en este ciclo?
Es un show de dejarse la garganta. Es vibrante, agotador, poco convencional… y cuando empieza ya no puede parar, no hay marcha atrás. Vamos a por todas, a dejarnos la piel y dar esa sensación de estar viviendo algo único, sea festival o sea una sala, aunque, alguna sorpresa habrá…
¿Qué banda y músicos os acompañan?
De momento no está previsto que nos acompañe ninguna banda, pero bueno, queda año y todo se verá. Siempre es bonito compartir la música con otros compañeros y amigos que hemos hecho en el camino, y haremos.
¿Qué criterios seguís para seleccionar el repertorio?
A decir verdad, vamos con todo. Cada tema es especial y hace reaccionar al público y a nosotros mismos de una manera diferente, aunque, luego, depende de los tiempos, y vamos quitando de la lista o no. Al fin y al cabo, vamos a disfrutar y que disfrute el público, a cantar a todo lo que nos dé el pecho y sudar. Después está la versión corta de esto, y es que lo elige nuestro manager (risas).
¿En qué recintos soléis tocar?
Entre festivales y salas. Cada uno de ellos muy diferente. Tienen su parte preciosa de escenario enorme, muchísima gente, aire libre…, pero, luego, las salas tienen una magia especial que hace que sean las favoritas, por conexión con el público, por esa intimidad aunque haya trescientas cincuenta personas que hace que sea una experiencia única.

«Cuando estamos de gira en la furgo, Wilco y su Impossible Germany siempre es bienvenido»
¿La ciudad en la que tocáis os influye de alguna forma, o condiciona el show?
Cada una de las ciudades a las que hemos ido ha sido y será una favorita. No podríamos decir una en concreto, porque en todas tenemos ese trocito de corazón que hemos dejado y siempre tenemos la esperanza de volver y encontrarnos de nuevo.
¿Cuál es vuestra rutina de carretera?
Ire tiene una lista larga con cosas fresquitas tipo Geese, Fred Again, Jean Dawson… Con Nueva Vulcano, con Nino Bravo, con Luis Miguel. Aunque le hemos vetado ciertas cosas. Entre ellas, los doce discos de Pearl Jam que ya nos sabemos de memoria. Wilco y su Impossible Germany siempre es bienvenido.
¿Tenéis algún ritual o manía antes de salir a tocar?
Pues nos quedamos junto a nuestro mánager JL, hacemos piña y respiramos. Es un momento típico, pero es lo que nos acaba de conectar. Es un momento muy especial donde apenas se habla, nerviosos, pero esencial.
¿Qué es lo que no puede faltar en vuestro camerino?
Aquí somos sencillotes: agua, unas cervezas… Esencial: ¡un perchero! Que siempre vamos dejando las chaquetas por ahí tiradas y después están para el arrastre…
¿Qué ambiente se respira en el backstage justo antes de un concierto? ¿Y después?
Pues mucho nervio, principio y fin del concierto. Cómo está el pelo, la ropa, ponme los inears por aquí, por allá, un poco caos hasta que vamos a empezar. Hacemos piña y a jugar.
¿Hay algún instrumento que llevéis siempre a todos los conciertos?
Ire siempre lleva su acústica de viaje y acabamos cantando y tocando temazos de hoy y de siempre en la furgo. La verdad… ¡viene estupenda!
¿Qué es lo más divertido o inesperado que os ha pasado en un escenario?
¿Aparte de que se desenchufen las cosas por el movimiento de las tarimas?
Solemos pasarlo muy bien ya de por sí, ver a Chris ir arriba y abajo, tropezarnos… Nada que no le pase a cualquier banda con tanto cable suelto.
¿Qué concierto propio no olvidaréis nunca y por qué?
Hay muchos, desde Madrid hasta el primer Sonorama. Esa comida preconcierto con los artistas que siempre hemos admirado, el recinto, la gente, el ambiente… Es algo que deseamos vivir cada año. Es como esperar el día de los Reyes Magos siendo niño.
¿Con qué artista o grupo os gustaría salir de gira?
Es una pregunta complicada de responder, porque te podríamos decir muchísimas opciones. Pero venga, va, con Carlos Ares.
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