
«Cuanto más sucio, pequeño y sudoroso luce un garito, mejor acaba siendo el bolo. Juro que esta regla se cumple al 99%»
Hablamos con Nuno Pico, de Grande Amore, aprovechando que la banda se embarca en una gira de la mano de Girando Por Salas con III, su nuevo trabajo y uno de los discos del año.
Texto: EFE EME.
Fotos: ESTHER ESTÉVEZ.
Se presentan como el grupo más ruidoso de su generación, y es posible; pero, además de eso, el trío gallego lleva años facturando algunos de los discos más interesantes del panorama nacional. Este 2025 han lanzado su tercer álbum de estudio, III, y ahora se embarcan en una gira de la mano de Girando Por Salas (GPS) para seguir presentándolo en Palencia (19 de diciembre), Badajoz (6 de febrero), Córdoba (7 de febrero), Palma (6 de marzo), Tarragona (10 de abril), Zaragoza (17 de abril) y Toledo (29 de mayo). Distorsión y actitud, esas son las claves. Hablamos con Nuno Pico, su líder.
¿Recuerdas cuándo, dónde y con quién diste tu primer concierto?
Lo recuerdo perfectamente. Fue en Burela, en mi pueblo, en agosto de 2011. El grupo se llamaba O Golpe (que es como se le llama al zorro en mi comarca), teníamos todos entre 14 y 16 años y hacíamos versiones de Ramones, Santana, Black Crowes… Todo muy ecléctico. El concierto lo dimos en la terraza de Casa Miranda, un restaurante del muelle de Burela que, básicamente, era el único que nos dejaba tocar allí. Seguro que a nivel sónico fue un absoluto atentado, pero yo lo sigo recordando como una de las experiencias más bonitas y emocionantes de mi vida. Hicimos una versión instrumental de “Paranoid” con un solo de saxo de… 3 o 4 minutos. Y yo canté la versión de “Crossroads” de Cream.
¿Con qué actitud afrontáis los conciertos del ciclo Girando por Salas?
Es un honor que nos hayan seleccionado, la verdad. Esperamos estar a la altura de las expectativas que tenga la gente que nos venga a ver. Que tampoco sé si tienen expectativa alguna, ojo. Pero eso es lo bueno de ser un paranoias como yo, que no importa cuán baja sea la expectativa del otro, siempre te ves capaz de defraudar.
¿Dónde y cuánto soléis ensayar?
Ensayamos en una casa de piedra en los límites del ayuntamiento de Santiago de Compostela. Dicho así, suena muy a película del oeste. Es la primera vez que lo expreso de esta forma, pero creo que lo haré más veces. Nos pegamos auténticos atracones a ensayar antes de cada gira. Luego, la propia inercia de tocar tanto (dos o tres veces por semana, la mayoría de semanas del año) hace que, al empezar esta dinámica, solo necesitemos repasar el setlist unas pocas veces de vez en cuando.
¿Qué formatos vais a desarrollar en este ciclo?
Seguiremos girando en formato trío, con el que llevamos ya un par de discos y que (por lo menos según nos dicen) funciona muy bien, la verdad.
¿Qué banda y músicos te acompañan?
María, que se encarga de cantar, tocar teclado y pandereta, lanzar las bases y preocuparse por si hay un incendio rodeándonos a cada momento, y Clara, que toca la guitarra, canta y tiene una Wikipedia en la cabeza con sitios donde comer sushi en la esquina más recóndita de España.
¿Qué criterios seguís para seleccionar el repertorio?
Intentamos buscar un equilibrio entre lo que nos ilusiona tocar a nosotros (que normalmente es lo último que hemos sacado) y lo que vemos que demanda la gente (que normalmente es cualquier cosa menos lo último que hemos sacado). Por lo general, ese equilibrio es fácil de conseguir, a excepción de dos canciones que yo personalmente odio a muerte y son de las que más nos pide la gente: “Nunomanía” y “Perdón por ser tan sexy”. Nunca las tocamos y espero no volver a hacerlo, aunque luego llego a casa y me pongo triste por no cumplir con… bueno, eso, con las expectativas de la gente. Aún encima de que nos las piden… Pero bueno, así es la cosa.
¿En qué recintos soléis tocar?
Creo que somos uno de los grupos del mundo que toca en los recintos más variopintos y diferentes entre sí. En la misma gira podemos tocar en un granero (ha pasado), en la playa de Riazor, que es una de las más grandes de Galicia (ha pasado) y en el Museo del Romanticismo en Madrid (ha pasado). A mí, la verdad, es que me suelen gustar más los recintos que cumplen la máxima que decía M. Rajoy: «Cuanto peor, mejor. Cuanto peor para todos, mejor para mí». Es decir, cuanto más sucio, pequeño y sudoroso luce un garito, mejor acaba siendo el bolo. Juro que esta regla se cumple al 99%.

«Lo normal después de unos de nuestros conciertos es que Clara y María estén comiendo sushi, mientras yo me flagelo por errores que, muy probablemente, nadie ha percibido»
¿La ciudad en la que tocáis os influye de alguna forma, o condiciona el show?
Hmmm… intentamos que no, pero yo diría que sí que influye, sí. Hay ciudades, como Oviedo, Valencia o Granada, en las que siempre que tocamos se crea un clima especialmente guay. La gente pone mucho de su parte. Claro, luego está el factor de tocar en casa (Pontevedra en el caso de Clara, Santiago en el caso de María y Burela en mi caso), que ahí… duro asunto. Clara y yo, sobre todo, sufrimos mucho en esas situaciones. Yo no soy capaz de abstraerme y no pensar que la gente que me está viendo en ese momento iba en mi clase en 4º de la ESO y sabe perfectamente que esto es todo una mentira, una vil engañifa y una pose, y que sigo siendo un freak con el pelo afro y un jersey que parecía de Freddy Krueger.
¿Cuál es vuestra rutina de carretera?
Nuestra rutina de carretera es hacer kilómetros en la furgoneta como condenados. Hace un par de meses nos dejó nuestro roadie y amigo Jimmy (quiero decir… es funcionario ahora, no es que se haya muerto ni nada), y ahora casi siempre conduzco yo. Hacemos tres o cuatro horas de furgo, Clara para a comer un snack, hacemos otras tres o cuatro horas, Clara para a comer otro snack… y así casi siempre. En cuanto a lo que escuchamos, pues es muy variado, la verdad. De todo un poco: Amaral, Marcelo Criminal, Black Sabbath si hay suerte… Pero diría que lo que más escucho yo es a María decirme que frene. Y eso que yo conduzco a paso oruga, eh. Que literalmente me adelantan las señoras mayores por la autovía.
¿Tenéis algún ritual o manía antes de salir a tocar?
Buscar cuál es el sitio de sushi más cercano para ir a cenar Clara y María después del bolo. En mi caso, lo mismo, pero con un kebab.
¿Qué es lo que no puede faltar en vuestro camerino?
La mayor parte del tiempo, sushi y kebab. Y Josiño dándonos ánimos. Cuando ya se anima muchísimo la cosa (lo cual sucede dos o tres veces al año), pues… ginebra y tónica.
¿Qué ambiente se respira en el backstage justo antes de un concierto?
Una tensión loca que prácticamente se podría cortar con un hacha, un nerviosismo extremo por saber dónde y cuándo se va a comer ese sushi. Además, por mi parte, si el concierto es muy importante, me dedico a estar sentado en una silla, callado, mirando al infinito con cara de muerto.
¿Y después?
Lo normal es que Clara y María estén comiendo sushi, mientras yo me flagelo por errores del concierto que, muy probablemente, nadie ha percibido.
¿Hay algún instrumento que llevéis siempre a todos los conciertos?
Los pendrive en los que están las bases. Para lo pequeños que son, parece que no tienen tanta importancia, pero como un día falte uno, la liamos pardísima.
¿Qué es lo más divertido o inesperado que os ha pasado en un escenario?
Pues… por ejemplo, hace poco en Oviedo, en la Sala Estilo, haciendo crowd surfing rompí el falso techo de una patada. En el vídeo que nos grabó un colega mola mucho, es superhardcore el rollo, pero yo personalmente me quería morir en el momento. Me sentí fatal por la gente de la sala. Es la mítica cosa que es mucho más épica viéndola o contándola que viviéndola en primera persona. Oye, como sucede muchas veces con la vida misma.
¿Qué concierto propio no olvidaréis nunca y por qué?
La presentación de II, nuestro segundo disco, en la Sala Malatesta de Santiago de Compostela, en septiembre de 2023. Y digo que no lo olvidaré nunca porque tampoco lo recuerdo. Nada. Por lo visto, hice un speech de cuarenta minutos acerca de la brevedad y la futilidad de la vida sobre una base de bombo a negras ultra acelerado, y luego dije que podía hacer lo mismo que hizo Thanos en Infinity war, pero solo para demostrarle a mi amiga Lucía cuanto la quiero. Como decían en Airbag: «Ay, maldito cocinero…».
¿Con qué artista o grupo os gustaría salir de gira?
Con Fantasmage, un grupo de Vigo que admiro mucho desde hace años.

