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Gasolina para quemar, de La Gran Esperanza Blanca

DISCOS

«Hay creadores que siempre tendrán algo bonito que contar, y que siempre encontrarán una audiencia que, aunque minoritaria, se sentirá orgullosa de serlo»

 

La Gran Esperanza Blanca
Gasolina para quemar
OSADÍA EDICIONES, 2026

 

Texto: CÉSAR CAMPOY.

 

El oyente de paladar distinguido siempre ha agradecido que Cisco Fran y los suyos hayan decidido mantener el tipo durante tanto tiempo. Las obras del líder de La Gran Esperanza Blanca, en grupo o en solitario, han sido bienvenidas para aquellos que las hemos disfrutado puntualmente a lo largo de cuatro décadas.

El suyo es un caso digno de elogio, a partir de una pasión sentida, verdadera, mamada, interiorizada y vivida por los orígenes: el blues, el country, el folk, el rock… y tan asimilada ha sido esa pasión que, como era de prever, ha conseguido cimentar un estilo propio, tremendamente personal e identificable; tanto su manera de brindarla musicalmente, como su amanuense forma de servirla textualmente. Porque las letras de Fran, de excelsas y trabajadas, han acabado deviniendo emocionantes al fusionarse con las mágicas instrumentaciones bordadas por las diferentes formaciones que han integrado una banda en la que figuran con bordado de oro Spagnolo Ferocce (el eterno e imprescindible escudero), Chuso Al y Chiti Chitez, la alineación clásica, la que recitan de carrerilla los seguidores del grupo, como si de aquella excelsa delantera eléctrica del Valencia CF de los cuarenta se tratara.

Es la misma que se recluyó en los Little Canyon Studios para grabar, en directo y con la connivencia de Luis Martínez, una docena de temas, que en su día no encontraron su hueco en la discografía de la banda, y que debían formar parte de, ahora sí, la despedida definitiva de una aventura que comenzó a rodar, casi por casualidad, en abril de 1986, y que en abril de 2026 se despedirá de todos nosotros en un concierto especial en el Loco Club de la capital valenciana.

Cisco y La Gran Esperanza Blanca dejan un legado (repetimos: sonoro y escrito) extenso, que habrá que mantener y recordar. A conseguirlo contribuirá este Gasolina para quemar, un disco-libro editado por las gentes de Osadía Ediciones que, además de las doce canciones, incorpora un valiosísimo documento textual que recopila las letras de las piezas editadas por Fran (en solitario y en conjunto) a lo largo de su trayectoria artística, adaptaciones de obras de otros y escritos inéditos.

De esta manera, por la senda sonora viajamos desde el mismísimo momento iniciático de la criatura, aquella “La colina del arroz”, que ocho lustros después se muestra radiante y orgullosa, hasta la desnuda, emotiva y preciosa revisión que Fran se marca del “Fuel for fire”, de M. Ward, precisamente el tema que da título al disco y que lo cierra dejando un sabor agridulce en el oyente.

Entre medias, la digna serenidad de “Soporto esa lluvia”, la crudeza de “Colmillo Blanco”, el despendole forajido de “El alcalde asesino” y “No olvides la llave”, el blues áspero de “El huelguista salvaje” y “Un hombre en la cuneta”, la resignación de “Mi última canción”, y la dulce paz que emana de “Sombrero de caracolas de mar”, “Somos materia porosa” y “Harry Dean”.

Lo bien cierto es que conmueve escuchar estas canciones, acariciadas por la personalísima voz de Cisco y mecidas por la sentida instrumentación de una banda que, desde hace mucho tiempo, suena de fábula, tan conjuntada que es de agradecer que este disco haya sido registrado en vivo.

En ocasiones, el dicho de «una retirada a tiempo es una victoria» no es aplicable, no tiene sentido. Porque hay creadores cuya obra no tiene nada que ver con reinventarse, con vivir de la actualidad y todas esas chorradas. Porque hay creadores que siempre tendrán algo bonito que contar, y que siempre encontrarán una audiencia que, aunque minoritaria, se sentirá orgullosa de serlo, por lo que de afortunada tiene. Cisco Fran y La Gran Esperanza Blanca forman parte de ese selecto club. Se les echará de menos.

Anterior crítica de disco: In search of a revival, de The Olympians.