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Cuentos, de Ray Bradbury

LIBROS

«Ray Bradbury es el mejor escritor del siglo XX. Bueno, quizá no, pero sí es uno de los mejores, impresionante al manejar los sentimientos humanos envolviéndolos en una capa de purpurina»

 

Ray Bradbury
Cuentos
PÁGINAS DE ESPUMA, 2026

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Déjenme decirles que Ray Bradbury es el mejor escritor del siglo XX. Bueno, quizá no, pero sí es uno de los mejores, impresionante al manejar los sentimientos humanos envolviéndolos en una capa de purpurina. Suele adscribirse, la portada de este volumen lo atestigua, a la ciencia ficción, pero eso es incierto. Utiliza la ciencia ficción como capa, pero en realidad está hablando de las relaciones humanas, de la soledad, de la muerte, de las esperanzas, de la libertad. Como los grandes.

El volumen que les presentamos recoge una amplia antología de sus cuentos, bastantes más de cien, y hace un recorrido en orden cronológico por su producción. A quien ya lo haya leído no le extrañará ese lirismo de belleza sublime —“Los poemas” es prueba de la relación entre poesía y realidad—, esas frases cortas que sajan como guadañas y se conservan en la traducción de Ce Santiago. Algunos de los relatos han tenido amplia difusión, pero otros ni siquiera habían sido publicados.

Cuesta escoger entre el centenar largo de narraciones las que emocionan, porque emocionan casi todas —a veces, Bradbury es excesivamente técnico y eso estraga los sentimientos—, pero cómo no recordar “La multitud”, que parte de una anécdota de su niñez, cuando escucho el sordo golpe de un accidente de tráfico desde su casa, se asomó de inmediato a la ventana y vio una multitud que rodeaba el automóvil. No vivía nadie en los alrededores. Algunos de los relatos —como “El tarro”— están ambientados en Wilder’s Hollow, un trasunto de su pueblo natal, o en las ferias, igual que en su novela La feria de las tinieblas.

Cierto es que los vampiros, las situaciones extrañas —una lápida en medio de la habitación de un hotel— y Marte sostienen mucho de los relatos, los mejores. Van desde “Temporada baja”, donde alguien pone un puesto de perritos calientes en el planeta rojo, en la intersección de dos autopistas, hasta el espléndido “Los largos años”, en el que la fuerza de la nostalgia crea una ciudad terrestre y una familia a doscientos millones de kilómetros de la tierra. En ocasiones —como “La hormigonera”—, la invasión marciana se llena de vivo humor.

También hay historias de amor, la que se llama así, “Una historia de amor”, es estremecedora, y “La historia de amor de Laurel y Hardy” habla de una preciosa y malograda relación sentimental; modernísima, podría haber sido escrita ayer mismo. Es un maestro al captar sensibilidades y pintar heridas, también si estas tienen contenido social, como en “El crimen absolutamente perfecto”, que trata el tema del acoso escolar.

Es maestro también Bradbury en recrear sensaciones. “La lluvia interminable” se hace angustioso, y “Los ratoncitos” es el cuento más triste que jamás he leído. “Un remedio para la melancolía” consigue situar un relato medieval en pleno siglo XX. “El cisne” es también maravilloso, ¡hay tantos!, y trata el tema del tiempo, de cómo renacemos.

Ray Bradbury no es un narrador, es un exquisito poeta —de hecho, “Una noche de verano” es un verdadero poema en prosa—, que embellece la realidad, aunque en esta realidad halle tristeza o soledad; pero aun así es soledad que abraza.

Anterior crítica de libros: Comerás flores, de Lucía Solla Sobral.