
Estrenamos en exclusiva el vídeo de “Besos esquimales”, el nuevo single de LAVIC. Un tema que juega al frío y al calor de las relaciones personales y que ha sido producido por Candy Caramelo.
Texto: EFE EME.
Regresa LAVIC (La Alucinante Vida Imaginada Contigo), el proyecto personal de Víctor Lavic, con su tercer single, “Besos esquimales”. Un tema que aborda las vicisitudes de ese amor inesperado que irrumpe en la vida sin avisar y arrampla con todo, tambaleando la propia estabilidad personal, pero con la tentación de volar y dejarse llevar.
Ese aprender a moverse entre el deseo y el vértigo se convierte, a través de esta nueva canción, en una demostración más de cómo el músico afincado en Madrid sabe sacar a relucir su versatilidad y su capacidad para transformar historias personales en auténticos himnos generacionales.
Producido por Candy Caramelo —conocido por su trabajo con Andrés Calamaro, Dani Martín o Fito & Fitipaldis—, este “Besos esquimales” promete convertirse en una pieza sonora clave esta primavera.

«Esta canción mira más hacia dentro, también como autoconocimiento. Habla de asumir el riesgo en todos los ámbitos, aunque no tengas claro cómo va a terminar. El estribillo juega precisamente con esa dualidad: frenar o tirarte al vacío. Musicalmente, trabajar con Candy Caramelo ha sido un lujo. Tiene una sensibilidad muy especial para entender la emoción de la canción y construir alrededor una producción que la acompañe sin perder la honestidad», confiesa el propio LAVIC.
“Besos esquimales” llega acompañada de un videoclip dirigido por Adriano Giotti y ha sido rodado en la sierra madrileña, donde la nieve y el lago hacen de escenario de una historia visual cargada de contraste, con un tono emotivo y, al mismo tiempo, desenfadado.
Una pieza que juega a las dualidades (frío/calidez, ternura/humor) a través de un paisaje invernal, pero con un mensaje de alto calado y cálida emotividad.
«El videoclip tiene una creatividad y una sensibilidad especiales para mezclar emoción y humor. Lo rodamos en Lozoya, uno de mis lugares predilectos, entre nieve y paisaje invernal, y quisimos aparecer disfrazados para introducir un punto lúdico y tierno, y también como metáfora de que a veces actuamos casi sin reconocernos. Creo que consigue convertir la historia en algo muy humano, como un pequeño cuento romántico un poco surrealista», concluye LAVIC.

