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Las matemáticas de la naturaleza, de Carlo Frabetti

LIBROS

«Aborda todo lo que nos rodea, que es matemático, y de lo que no nos damos ni cuenta. Y, para darse cuenta, es esencial este libro»

 

Carlo Frabetti
Las matemáticas de la naturaleza
SHACKLETON BOOKS, 2025

 

Texto: CÉSAR PRIETO.

 

Sí, sé perfectamente que las matemáticas resultan un campo árido, incluso yermo, para algunos de ustedes. Quizá sea porque no conocen a Martin Gardner o a Carlo Frabetti, que no solo es un excelente comunicador y divulgador del mundo de las matemáticas, aparte de novelista especializado en la narrativa infantil y juvenil. Para hacer su currículum más atractivo, fue también uno de los creadores y guionistas del mítico programa La bola de cristal.

A mí, ajeno a este universo de cifras y polinomios, sus libros me resultan fascinantes, siempre que el registro lingüístico sea un tanto más que sencillo. Y el de Las matemáticas de la naturaleza lo es. De primeras, los capítulos son breves, sin zarandajas y con múltiples ilustraciones que ayudan a interpretar los conceptos. Comienza el viaje con los números naturales, y ahí se encuentra el lector curioseando. ¿Cómo se crearon los números? ¿Es el cero uno de ellos? ¿Por qué son tan inquietantes los números primos?
Pero, tras ellos, vienen los números racionales e irracionales, y las preguntas se acrecientan. Hay palabras que no existen, cierto; pero ¿números que no existen? Todo ello, por supuesto, salpicado de anécdotas y paradojas que dan color y salsa a las explicaciones. Y, a partir de aquí, ya empieza la presencia de los números en la naturaleza y en el arte. La proporción aurea, por ejemplo, se puede observar en el cuerpo humano —recuerden el hombre de Vitruvio—, y en las curvas de la naturaleza, porque la naturaleza, nos explica Frabetti, esta toda llena de líneas curvas, no existen rectas. Da que pensar.

Incluso cuando se abordan cuestiones más peliagudas, como esa sucesión de Fibonacci que en su formulación aritmética es incomprensible para una mente poco afín a las abstracciones como la mía, en la naturaleza —las fotos son reveladoras— resulta fascinante.

Todavía hay más. La increíble teoría de las catástrofes y sus aplicaciones a la lingüística —que esto ya me interesa más—, los laberintos, los fractales, el infinito y el hotel de Hilbert… Todo lo que nos rodea, que es matemático, y de lo que no nos damos ni cuenta.

Y, para darse cuenta, es esencial este libro, lleno, desde el girasol de la portada, de piñas y caracoles, de pulpos y abejas, de minerales y abetos… Porque, como humanos, todo lo que absorbe el hombre nos debería de interesar, aunque fueran curiosidades. Para conocer el mundo, simplemente.

Anterior crítica de libros: La sangre está cayendo al patio, de Elvira Navarro.