Skip to content

Haf, de Carwyn Ellis & Rio 18

DISCOS

«Este cruce improbable entre tradición galesa y efervescencia latinoamericana funciona porque nunca suena forzado. Música festiva que no teme la introspección»

 

Carwyn Ellis & Rio 18
Haf
BBE MUSIC, 2026

 

Texto: XAVIER VALIÑO.

 

Haf significa en galés verano. Era también el nombre de Haf Morrison, quien en su día fue profesora de música de Carwyn Ellis en Ysgol Syr Thomas Jones, Amlwch, al norte de la Península de Anglesey, en el oeste del País de Gales. Ellis, responsable último de este sexto disco con su proyecto Rio 18, le dedica todo el álbum por «su enfoque, guía y paciencia, que me moldearon como nadie. Espero que haya disfrutado de mi trayectoria musical, desde donde sea que la vea y escuche».

No sabemos cómo era aquella profesora, pero seguro que le abrió bien los ojos para llegar a todo lo que toca: rock como guitarrista de The Pretenders, electrónica con Zarelli (electrónica), pop con Colorama, folk con Bendith y colaboraciones que le llevan de Edwyn Collins a North Mississippi Allstars, pasando por Saint Etienne. Lo que es casi seguro es que no fue ella quien lo encaminó hacia las influencias latinas que, grosso modo, son las que ha trabajado sobre todo con Rio 18.

Haf continúa con el camino ecléctico de sus discos previos, tres en poco más de un año, y que no entiende de fronteras. El álbum navega con desenvoltura entre ritmos latinoamericanos cantados en galés, inglés, español y portugués. “Tonnau ar tonnau” (“Olas sobre olas”) funciona como homenaje declarado a “Onda” de Cassiano, un tema de 1976 que habla mucho del profundo conocimiento de Ellis de la música brasileña, mientras “Keep on smiling” despliega un samba contagioso con aire de choro.

La brasileña Nina Miranda aporta su voz a “Shades of red”, donde Lalo Schifrin parece colarse en una batucada, y la recién incorporada Miriam Isaac dota al disco de un filo salsero-soluero en piezas como el explosivo “Como te amo”. “Bella estrella” se acerca al cha-cha-chá movido por bongos y guitarras surf, mientras “Lágrimas frías” abraza la melancolía andina con delicadeza cubana. Incluso “Whistling sands”, que habla de una playa del norte de Gales, se deja mecer por la calidez tropical gracias a la interpretación de Isaac. Por su parte, en la maravillosa “Gwenyn y Gwanwyn” (“Las abejas de la primavera”) resuenan ecos de Cymande mezclados con Santana.

Este cruce improbable entre tradición galesa y efervescencia latinoamericana funciona porque nunca suena forzado. Es música festiva que no teme la introspección, un antídoto que atraviesa continentes enteros con una facilidad pasmosa, debido principalmente a tener la brújula perfectamente calibrada. Si de algo no cabe duda alguna es de que Haf estaría bien orgullosa de su aplicado alumno.

Anterior crítica de disco: Prizefighter, de Mumford & Sons.