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Holo boy, de This Is Lorelei

DISCOS

«Destaca por su ternura deliberada, su sensibilidad introspectiva y una confianza sonora que, rara vez, se escucha en proyectos de reestructuración como este»

 

This Is Lorelei
Holo boy
DOUBLE DOUBLE WHAMMY, 2025

 

Texto: XAVIER VALIÑO.

 

Desde la primera línea de “I can’t fall” hasta el cierre con “Holo boy”, el nuevo trabajo de This Is Lorelei se vive como un gesto audaz: no es solo la regrabación de diez canciones antiguas de entre 2014 y 2021 —elegidas entre cientos de ellas—, sino un repaso emocional que reconfigura la obra temprana de Nate Amos en algo nuevo y radicalmente honesto. Aquí, la nostalgia no aparece como una pose, sino como una acertada decisión que transmite el espíritu más íntimo de su líder Nat Amos, confrontado con su propio pasado para avanzar.

“I can’t fall” lo inicia en todo lo alto, como debe ser. A continuación, “But you just woke me up” se deja llevar por una dicción juguetona que coquetea con lo ingenuo y lo reflexivo, haciendo que una frase aparentemente ligera se quede pegada en la memoria. “Dreams away”, por su parte, despliega un pop suave que parece casi ingenuo a primera escucha, pero que revela capas de deseo y preocupación contenida en cada repetición melódica. La producción cuida las guitarras y las voces de forma que la melodía se percibe tan natural como si brotara sin esfuerzo, aunque detrás haya un cálculo preciso.

Si “Name the band” tenía en un primer momento un aire despreocupado, ahora aparece robusta, con líneas que balancean entre lo melódico y lo juguetón. “This is a joke”, en cambio, utiliza su provocador título para explorar la ambivalencia entre humor y vulnerabilidad, escondiendo tensiones más profundas, casi confesionales. Es precisamente en esa dualidad donde el disco encuentra su nervio más original. “Mouth man”, con su energía más cruda, ofrece uno de los instantes más interesantes del disco: una pieza que parece desafiar la cohesión suave del resto, inyectando un toque de caos controlado que rompe con la uniformidad y recuerda que Holo boy no reniega de la experimentación, sino que la reubica en un contexto más accesible.

Cuando otros discos parecen construidos para impresionar en lugar de conectar, Holo boy destaca por su ternura deliberada, su sensibilidad introspectiva y una confianza sonora que rara vez se escucha en proyectos de reestructuración como este. Más que un repaso del pasado es un mapa emocional cuidadosamente reescrito, que invita a recorrerlo una y otra vez y a avanzar un futuro que luce brillante.

Anterior crítica de disco: No time for poetry, de The Saxophones.