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La resistencia eléctrica que derrite el invierno

 

«Inverfest es una propuesta que devuelve la dignidad al acto de escuchar»

 

La nueva temporada del festival Inverfest ya está en marcha. Un total de 170 conciertos en Madrid, Zaragoza y Bilbao, que tendrán lugar hasta marzo, con un cartel ecléctico, pensado para satisfacer todos los paladares y para subir la temperatura este invierno. Por Sendoa Bilbao analiza las claves de su éxito y acogida.

 

Texto: SENDOA BILBAO.
Fotos: ÁLEX RIVERA.

 

El Inverfest ya ha encendido la mecha. Con una oferta colosal de 170 conciertos, el festival madrileño se rebela contra el letargo de enero y pone sus motores a pleno rendimiento. Es la conquista de Madrid, Zaragoza y Bilbao: un refugio en las salas donde el descubrimiento y la música en directo logran que el frío de la calle, por una vez, deje de importar.

Enero suele tener mala prensa. Es el mes de la resaca administrativa, de las decoraciones navideñas guardadas en cajas y de un frío que, a menudo, cala más allá de los huesos. Sin embargo, desde hace doce años, existe un antídoto contra esa intemperie emocional. Lo que comenzó como un ciclo modesto al abrigo del Teatro Circo Price se ha transformado en un gigante cultural que, en su edición más ambiciosa hasta la fecha, despliega un cartel histórico. Con los amplificadores ya calientes, el festival demuestra que la “cuesta de enero” es menos empinada si se sube bailando.

 

El triunfo del «slow festival»: Degustar frente a engullir
El modelo de Inverfest es la antítesis de la vorágine estival. Mientras la industria tiende al macroevento de fin de semana —donde la música queda a menudo sepultada bajo el turismo de masas—, este ciclo apuesta por el tiempo. Se extiende hasta el 25 de marzo, permitiendo que la ciudad respire.

Es la reivindicación del formato pausado. Aquí no hay solapamientos dolorosos ni carreras entre escenarios distantes. Se invita al asistente a planificar, saborear el directo y volver a casa durmiendo en su propia cama. Es la diferencia sustancial entre la comida rápida consumida de pie y un banquete cocinado a fuego lento; una propuesta que devuelve la dignidad al acto de escuchar.

 

La trinchera urbana: El latido de las salas
Si bien los neones del Movistar Arena o La Riviera acaparan los grandes titulares, la verdadera batalla cultural de Inverfest se gana en las distancias cortas. Esta edición ha puesto especial énfasis en cuidar el ecosistema de las salas, esos auténticos pulmones de los barrios: El Sol, Siroco, Villanos, But o Teatro Eslava.

Es en la penumbra de estos recintos donde ocurre la magia real, allí donde se difumina la frontera entre el artista y el público. Recuperar las salas es un acto de resistencia; es recordar que el rock, el indie o el flamenco nacen del contacto físico y crudo, lejos de la asepsia de las pantallas gigantes. Inverfest nos invita a callejear y a descubrir que, tras una puerta discreta, una banda emergente está escribiendo el futuro.

 

Expansión territorial: Un puente aéreo a tres bandas
La ambición de esta duodécima entrega ha desbordado la M-30, consolidando un corredor cultural que conecta Madrid, Zaragoza y Bilbao (bajo la marca Negufest). No es una simple exportación de bolos, sino una red de seguridad para que las giras nacionales e internacionales encuentren refugio y escenarios de primer nivel durante los meses más duros del año.

Mientras la capital hierve, Zaragoza se prepara para recibir la cátedra de Miguel Ríos o el magnetismo de Santiago Motorizado. Simultáneamente, el norte combate la lluvia con la delicadeza de Morgan, la garra de Bebe o la vanguardia sonora de Raül Refree & Niño de Elche. Tres ciudades, una misma filosofía: combatir el aislamiento individualista juntando a desconocidos para cantar el mismo estribillo.

 

Un cartel sin algoritmos
La programación es un desafío a las recomendaciones automáticas de las plataformas. En Inverfest conviven la aristocracia del rock, los poetas urbanos y la electrónica de autor:

—Ritos de paso: Las próximas semanas nos regalan encuentros con la historia. Luz Casal, 091, Quique González y Ramoncín aportarán la solvencia de quienes han vivido mil vidas.
—Ceremonias de memoria: Nombres como La Habitación Roja, Egon Soda, Uoho o Javier Corcobado —celebrando 40 años de carrera— convertirán sus directos en hitos emocionales.
—La urgencia del presente: La energía de Sexy Zebras asaltando el gran formato, o la frescura de propuestas como Estrella Fugaz, EZEZEZ, Rosalinda Galán, ParqueSvr o Idoia, demuestran que el festival tiene un pie en el legado y otro en la vanguardia.

El invierno seguirá ahí fuera, gris y rutinario, mordiendo las esquinas, pero dentro de las salas hemos pactado otra temperatura. Quedarse en casa es una opción respetable, quizá una tregua cobarde; sin embargo, salir y dejar que la música nos salve del tedio ha dejado de ser un simple gusto adquirido para convertirse, gracias a Inverfest, en una irrenunciable necesidad vital; la única forma legítima y eléctrica de plantarle cara al frío a pie de calle.