EL RITMO DE LA SEMANA

«También diseñó la portada del Love in an elevator, de Aerosmith, en el que lo sugerente y lo humorístico se dan cita en un ascensor»
En su columna de los lunes, El ritmo de la semana, Sara Morales celebra esta vez el cumpleaños del pintor e ilustrador Mark Ryden, autor de un universo único y de portadas de discos para Michael Jackson, Aerosmith o Red Hot Chili Peppers.
Una sección de SARA MORALES.
Foto: ANN ELLIOT CUTTING – Wikipedia (Foto de Mark Ryden).
En ese lugar imposible donde convive la oscuridad con la ternura, lo tétrico con la dulzura y lo macabro con la inocencia, habita desde hace años un señor que ha creado un mundo propio atestado de color y fantasía, tan onírico como surrealista. Tan afable, como perturbador; tan gore, como infantil.
Un universo en el que cohabitan elementos de la cultura popular, lo kitsch y lo underground, y se llevan bien, muy bien. Un cosmos en el que lo extraño y lo cotidiano se dan la mano para jugar a una rivalidad invisible entre la locura y la cordura, esos dos estadios, más íntimos que distantes entre sí, a los que les separa una delgada línea que todavía desconocemos.
Ese señor, llamado Mark Ryden, es un pintor e ilustrador estadounidense que, merecidamente, lleva décadas capitaneando las corrientes del surrealismo pop, el movimiento artístico nacido en California a finales de los setenta, también conocido como Lowbrow, que se manifiesta a través de estéticas visuales impactantes y un sentido adorablemente irreverente y contracultural. Una especie de art punk que dispara en todas las direcciones, pues nada ni nadie sale indemne de su particular interpretación, ya sea para acabar en un lienzo, en un folio en blanco, en un grafiti o en la portada de un disco.
Mark Ryden, que cumple años esta semana que arranca y por eso protagoniza esta columna, fue el diseñador de aquella portada tan excesiva, abrumadora e inolvidable de Michael Jackson. Me refiero a la de Dangerous, el disco que el Rey del Pop publicó en 1991 con un importante giro artístico hacia temas de conciencia social, y para el que ya no contó con su colaborador habitual Quincy Jones y sí con el artista emblema del surrealismo pop.
Solo él podía reflejar en una sola imagen la amplísima y ecléctica gama de sonidos y estilos que Jackson aglutinó para este álbum. Solo él pudo atinar, con un pincel y un dibujo, en la personalidad tan excéntrica y tan compleja, tan lowbrow, del músico.
Pero Mark Ryden no solo ha pintado discos para Michael Jackson. También lo ha hecho para Aerosmith, suya es la portada del sencillo Love in an elevator (1989), en el que lo sugerente y lo humorístico se dan cita en un ascensor; o para los Red Hot Chili Peppers, recordemos aquel One hot minute (1995). En él, el pintor refleja de un modo inquietante, y hasta incómodo visualmente, la oscura etapa que vivía la banda en aquel tiempo por las adicciones de Kiedis y por el golpe emocional que les supuso la muerte de su amigo Kurt Cobain.
Una imaginería maravillosa, tan naíf y delicada, tan nostálgica con la infancia, tan crítica con el paso del tiempo, a la vez que turbulenta, provocadora, traviesa y mordaz, que ha hecho de la obra de Mark Ryden ese lugar imposible del que hablábamos al principio que nos gusta contemplar y poseer en nuestras casas, en nuestras cosas y hasta en nuestros cuerpos.
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Anterior entrega de “El ritmo de la semana”: Mapa sonoro de 2026: De Eric Clapton a Kiko Veneno, pasando por Madonna y 091.

