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Mama Cass: la matriarca del cañón

«En casa de Mama Cass, Joni Mitchell, David Crosby, Graham Nash (vecinos del cañón), o pasajeros fugaces como los británicos Eric Clapton o Jimmy Page, recalaban a diario»

 

La casa de Cass Elliot (Mama Cass), en Laurel Canyon, fue el epicentro de la música y la diversión a finales de los sesenta y principios de los setenta. María Canet repasa su historia.

 

Texto: MARÍA CANET.
Fotos: RCA Records (foto Cass Elliot) / JOE MABEL (foto Laurel Canyon).

 

Ambas extraídas de Wikipedia.

Si a finales de los sesenta y principios de los setenta, el barrio angelino de Laurel Canyon era una fiesta, la casa de Cass Elliot (Mama Cass), una de las componentes de The Mamas & The Papas, era la pista de baile. Numerosos músicos llegaron en la segunda mitad de los sesenta al cañón, un enclave donde la música conformó un elemento más del paisaje. Allí se instalaron varios de ellos, convirtiendo el vecindario en un lugar donde socializar, pero también donde compartir excesos y, especialmente, música.

Joni Mitchell, Graham Nash, Judy Collins, Linda Ronstadt o David Crosby fueron algunos de los ilustres habitantes del vecindario. Pero ninguna casa fue tan frecuentada como la de Cass Elliot que, en palabras de Graham Nash en un reportaje de Lisa Robinson para la revista Vanity Fair, se regía por una política de puertas abiertas: «Siempre podías ir a casa de Cass, pero había que llamar primero». El chalé que la artista poseía en Lookout Mountain fue el punto de encuentro de músicos del rock, folk o pop. El kilómetro cero de aquella escena que convirtió a la vocalista en la mejor anfitriona del cañón.

Aquella casa parecía destinada a acoger a artistas. En la década de los cincuenta, la vivienda había pertenecido a la actriz Natalie Wood. Comprada por la familia de la actriz cuando la carrera de esta comenzó a despuntar, James Dean o Dennis Hopper eran algunos de los asiduos visitantes durante aquel periodo. Cass Elliot, que antes había vivido en el sótano de una tienda, Canyon County Store, en Los Ángeles, adquirió la vivienda ya en los años sesenta. Dicha venta simboliza el cambio social que se afianzó en aquellos años: la época dorada de Hollywood cedía el testigo a la salvaje contracultura que, mediante el rock y el folk, irrumpía para cuestionar y acabar con los prietos moldes norteamericanos.

La artista hizo de su hogar el refugio de multitud de músicos, pero, sobre todo, el epicentro de la diversión; la sala de estar tenía una pared donde los invitados apuntaban sus nombres y números de teléfono. Allí, Joni Mitchell, David Crosby, Graham Nash (vecinos del cañón), o pasajeros fugaces como los británicos Eric Clapton o Jimmy Page, recalaban a diario. Más allá del alcohol o las drogas, la casa fue el escenario que propició colaboraciones o el surgimiento de grupos que marcarían la música popular en las siguientes décadas. Allí se conocieron Graham Nash, Stephen Stills y David Crosby, que más tarde formarían Crosby, Stills & Nash. Cass Elliot, apodada la “madre tierra de Laurel Canyon” o, en palabras de Graham Nash, la “Gertrude Stein de Laurel Canyon” (en alusión al célebre salón que la escritora y mecenas estadounidense Gertrude Stein tuvo en París, frecuentado por pintores como Picasso, Matisse o escritores como Hemingway o Scott Fitzgerald) era la matriarca que cuidaba de aquella peculiar comunidad.

La precipitada muerte de Cass Elliot en julio de 1974, con tan solo 32 años, fruto de un infarto, coincidió con el ocaso de la escena. El chalé seguiría teniendo reconocidos dueños, como, por ejemplo, Ringo Starr. Sin embargo, la impronta que dejó la cantante sería difícil de borrar. Cuenta la leyenda que el espíritu de Cass Elliot sigue viviendo entre esas paredes. La matriarca nunca quiso abandonar el hogar de la música y la diversión.