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Soup, el brillante testamento de Shannon Hoon y Blind Melon

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TREINTA ANIVERSARIO

«Su enorme calidad no se tradujo en ventas. Hoon había tomado la decisión de internarse en un centro de rehabilitación, pero sus planes chocaron con los de la compañía que le presionó para salir de gira»

 

Fernando Ballesteros se sumerge en el segundo disco de Blind Melon, un trabajo más oscuro que su predecesor y marcado por los problemas de adicción de Shannon Hoon que murió durante la gira la mismo.

 

Blind Melon
Soup
CAPITOL RECORDS, 1995

 

Texto: FERNANDO BALLESTEROS.

 

La papeleta a la que se tuvieron que enfrentar los Blind Melon en 1995 responde fielmente a eso que solemos llamar el difícil segundo disco. En realidad, y dando por hecho que el segundo elepé de una banda siempre es una tarea especialmente complicada, al referirnos a los de Shannon Hoon podríamos hablar de dificilísimo segundo disco.  Su estreno, editado en 1992, había sido todo un éxito. Propulsado por el sencillo “No rain” y su correspondiente y programadísimo vídeo, el álbum despachó más de cuatro millones de copias y disparó las expectativas y la presión sobre el grupo de cara a su siguiente movimiento

Entre medias, no habían dejado de girar, tocaron con algunos de los grandes grupos del momento y protagonizaron una de las fotografías más icónicas de la década con su actuación en el Festival de Woodstock del 94, en la que Shannon, con su vestido blanco largo y en pleno viaje ácido, ofreció un soberbio concierto. Trent Reznor y el barro, y Hoon y su increíble magnetismo, fueron los reyes en el vigésimo quinto aniversario de Woodstock. En unos meses tenía que llegar la continuación de su estreno discográfico, una obra en la que el grupo ya estaba trabajando.

Pero en el interior de Blind Melon había otros problemas, de hecho, la principal preocupación, más que igualar los logros de su disco del 92, era que Shannon superase sus problemas de adicción a las drogas. El vocalista estuvo en un programa de rehabilitación que abandonó de forma abrupta y en el grupo existía una gran inquietud por su estado de salud. La presión y las adicciones estuvieron muy presentes en la génesis de Soup, el disco con el que el grupo le dio continuidad a su debut. Y lo cierto es que esas circunstancias que afectaban a la banda se trasladaron al sonido y las letras de una obra en la que domina la oscuridad, más aún si la comparamos con lo que habían grabado tres años antes.

Lo que también dejó muy claro Soup fue que los Blilnd Melon no eran flor de un día. Y es que todo había sido tan repentino en su despegue comercial, tan inesperado, que era casi inevitable que algunos tuvieran sus dudas. Bueno, pues ellos las fulminaron de un plumazo porque respondieron con un lote de canciones soberbio. Si en su primer disco había variedad y ya se mostraban como una banda difícilmente clasificable, en Soup amplíaban aún más el campo de acción.

 

Aires de Nueva Orleans para el complicado segundo disco
De entrada, caminamos por las calles de Nueva Orleans, la ciudad en la que grabaron a las órdenes de Andy Wallace, el hombre que degusta la sopa de letras en la portada. Los vientos de la introducción de “Hello goodbye” parecen avisarnos de que esta va a ser una experiencia completa y dan paso a “Galaxie” un single fantástico, una canción que combina suavidad e intensidad a la vez que constituye una especie de declaración de amor de Shannon a su coche.

Los aires de jam, y el sabor a rock clásico de su primer disco siguen ahí pero donde antes parecía entrar la luz, ahora domina la oscuridad. Son sensaciones, quizá, amplificadas por lo que sucedió con Shannon, pero es inevitable sentirlas cuando hoy, treinta años después, vuelvo a escuchar el disco.  Y eso que hay sonidos alegres, por ejemplo, en la juguetona y breve “Skinned” que, tras una melodía encantadora, esconde una historia turbia metiéndose en la cabeza del asesino en serie Ed Gein y estableciendo un llamativo contraste.

La experiencia de Shannon en un centro de rehabilitación está presente en “2X4”, otro de los mejores momentos del disco, un tema en el que la sección rítmica formada por Brad Smith y Glen Graham, demuestra que es capaz de añadir sabor a las canciones, lo suyo no era únicamente marcar la pauta. El trabajo a las seis cuerdas de Christopher Thorn y Rogers Stevens nos conducen por caminos psicodélicos a caballo entre la calma y la tormenta.

“Vernie”, que levanta el pie del acelerador, nos enseña el lado más sensible de Shannon, quien recuerda a su abuela en cuya figura buscaba  las fuerzas que necesitaba para derrotar a sus demonios. “Toes across the floor”, elegido como segundo single del disco, responde a los cánones de las grandes canciones del grupo, con coros sorprendentes y esas subidas de intensidad que se ajustan como un guante a la voz de Hoon, a la que siempre parece que se le puede pedir un poco más porque te lo va a dar. Extraordinaria.

El sonido acústico de “Walk” es el colchón perfecto para volver a emocionar con una instrumentación variada y un delicioso sabor folk que contrasta con el arranque enérgico de “Dumptruck”, una canción que nos lleva por muchos caminos y cambios de ritmo, una de esas estructuras complicadas que dejan muy claro que la intención de Blind Melon no fue ponérselo fácil  al oyente, vaya, que no se trataba de repetir éxito a cualquier precio.

“Car seat (God’s presents)” compite con ”Skinned» en cuanto a oscuridad lírica al hablar de una mujer condenada a cadena perpetua por asesinar a sus dos hijos, de tres y un año; y la tranquila “The Duke” es correcta, igual que “St. Andrew’s fall”, poca cosa si la comparamos con los grandes momentos de la obra.

“New life” es emotiva en su texto, ahonda en los problemas de Shannon y la escribió tras el nacimiento de su hija Nico. En el fondo, lo que tenía el cantante en la cabeza, era que la pequeña le llevara a la nueva vida del título.  “Mouthful of cavities”, que cuenta con los coros de Jena Krauss, es otro de los momentos sobresalientes de Soup. Hay algo mágico en su belleza triste y un nudo en la garganta que agradece que el cierre con “Lemonade” suba las revoluciones y le quite hierro y solemnidad al asunto, para terminar el elepé rockeando bien duro antes de que las trompetas nos despidan de la misma forma que nos habían dado la bienvenida.

 

Un disco sobresaliente sin reconocimiento comercial
En resumen y sin rodeos, Soup, que salió a la venta el 15 de agosto, es mejor que su primer disco. Más completo y redondo, aunque carezca de un hit tan incontestable como “No rain”. Sin embargo, su enorme calidad no se tradujo en ventas. No es que no alcanzaran los niveles de su anterior trabajo, es que se quedaron a años luz. Hoon, que ya hemos dicho que no andaba fino, había tomado la decisión de internarse en un centro de rehabilitación, pero sus planes chocaron con los de la compañía que le presionó para salir de gira. El disco no despegaba y era urgente apoyarlo en directo.

En el sello creyeron que bastaría con mantener a Shannon vigilado; de hecho, una  persona se ocupaba exclusivamente de este cometido en el tour.  Sin embargo, la presencia de ese peculiar guardaespaldas no fue suficiente para mantenerle alejado de las tentaciones y el 21 de octubre de 1995, sus compañeros de grupo encontraron muerto a Hoon en el autobús de la banda. Tenía 28 años.

El resto del grupo tuvo dudas y se planteó seguir adelante, pero abandonó esa intención con su disolución en 1999. La decisión, sin embargo, no fue definitiva y en 2006, con la incorporación de Travis Warren como vocalista, volvieron a actuar y a grabar como Blind Melon. Pero esa es otra historia y, me van a permitir, también otro grupo.

https://www.youtube.com/watch?v=O6CjtTzDNd