EL RITMO DE LA SEMANA

«2025 se va tan intrépido, vertiginoso y descarado como llegó. No olvidemos que ya en enero tuvimos que despedirnos de David Lynch»
Desde su columna de los lunes, El ritmo de la semana, Sara Morales se despide de 2025 con un repaso a los acontecimientos culturales más sonados del año.
Una sección de SARA MORALES.
Foto: Fotograma de Twin Peaks.
Vamos a por el segundo round de las fiestas, el de los propósitos, el de las promesas incumplidas pero pretendidas, que ya es algo; el del recuento mental y emocional de cómo ha sido el año que dejamos, para poner la mirada y nuestra mejor intención en el que está por venir.
2025 se va tan intrépido, vertiginoso y descarado como llegó. No olvidemos que ya en enero tuvimos que despedirnos de David Lynch, costándonos un mundo hacer las maletas de aquellos lugares tan subversivos y oníricos a los que nos llevó durante décadas y que, al final, y también desde el principio, conseguimos comprender. Nos sentaba bien dejarnos caer por allí de vez en cuando, pero la realidad, una vez más, se comió al surrealismo del que él, precisamente, fue padre ineludible.
Como lo fue Robert Redford del cine clásico, o moderno, según se mire. Uno de esos rostros eternos que parece que nunca va a faltar, como hablábamos el otro día. Igual que Gene Hackman o Diane Keaton, nuestra Annie Hall para siempre, o Héctor Alterio o Verónica Echegui… Aunque para nuestro cine, lo cierto es que no ha sido un mal año con el franco-español Oliver Laxe triunfando, y de camino a los Óscar, de la mano de la sugestiva Sirat o la llegada de joyas independientes como Los domingos.
También se fue un Papa para llegar otro. Y en primavera hubo que decir adiós a Brian Wilson y a Clem Burke, mientras que de Ozzy Osbourne nos despedimos en verano, igual que de Manuel de la Calva, del Dúo Dinámico, de Bobby Whitlock o de Terry Reid… La nueva temporada, además, no comenzó mucho más alentadora con la marcha de Rick Davies (colíder de Supertramp), de Pablo Guerrero, de Chris Dreja (fundador de The Yardbirds), de Ace Frehley (fundador de los Kiss) o David Ball, del dúo Soft Cell. Y bueno… bien sabemos ya cómo hemos terminado…
2025, un año marcado, en otro orden de cosas, por el tsunami K-Pop, esa extravagancia músico-estética surcoreana que ha arrasado entre niñas, niños y adolescentes, y que recuerda al fenómeno noventero de la Spice Girls, solo que ahora los iconos, las guerreras Huntrix en este caso, son irreales, no se pueden tocar. En las casas donde hay infantes nos hemos topado de bruces con este boom y, aunque nos haya costado comprenderlo, es justo reconocer que hay canciones —como “Golden”— que se adhieren a uno de un modo enfermizo. O la llegada de los Labubus, esos peluches del demonio que, con su “bonita” sonrisa, han conquistado el mundo.
El Palacio de los Deportes de Madrid, el recinto soñado por artista de toda procedencia y pelaje, volvió a cambiar de nombre cuando ya nos habíamos acostumbrado al anterior, y al anterior, y al anterior… Y en eso de interiorizar conceptos, este año también hemos aprendido lo que significa six/seven, ¿o no del todo?
En cualquier caso, toca ir arrancando ya del calendario de nuestra era la página de 2025 y situarnos ante el folio en blanco de 2026. Atentos y preparados para lo que nos depare y lo que vayamos construyendo nosotros mismos cuando nos dejen.
Feliz año nuevo.
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Anterior entrega de “El ritmo de la semana”: Una Navidad con Joe Strummer, James Brown, Ava Gardner y The Pogues.

